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Así se comía en Galicia cuando el tomate aún no había llegado de México

María Cedron REDACCIÓN

AGRICULTURA

Frutos secos, apio, uvas, queso, aceite de oliva, pan o manzanas eran alimentos usados por los romanos.
Frutos secos, apio, uvas, queso, aceite de oliva, pan o manzanas eran alimentos usados por los romanos.

El museo Domus do Mitreo, en Lugo, muestra en un ciclo de talleres que se celebrarán los sábados de julio y agosto los secretos de la cocina romana

21 jul 2020 . Actualizado a las 18:01 h.

No hay nada que pueda resultar tan delicioso para el gusto y el olfato como recoger con ternura el fruto de una tomatera un caluroso día de verano y darle un mordisco ya en la huerta. Cuenta un buen amigo que hace unos días, mientras saboreaba un tomate riquiño rosado, se paró a pensar en cómo harían los que vivieron en Europa antes del descubrimiento de América para obtener un placer semejante, una sensación como la que produce sentir el estallido de un buen cherry en la boca. Porque antes de que Colón cruzara con sus carabelas el océano Atlántico y que, posteriormente, Hernán Cortes pusiera una pica en México, a este lado del charco no había ni rastro de los tomates. Fue precisamente desde ese país centroamericano desde donde llegaron a la Península las semillas durante la primera mitad del siglo XVI. Y desde el punto de vista científico fue el italiano Pietro Andrea Mattioli, en 1544, el pionero en describir en sus escritos este fruto: «Triturados como rosas de manzana y convertidos en gajos, primero de color verde y tan maduros de color dorado que se comen de la misma manera (como berenjenas)».

Pero aunque el descubrimiento de América supuso una revolución culinaria que hizo estallar de placer los paladares con frutos tan sabrosos como el tomate, ya antes los romanos disponían de más de un recurso para procurarse placeres semejantes a través del estímulo de sentidos como el gusto, el olfato o incluso el tacto. Desde mañana, y todos los sábados de julio y agosto, el Museo Universitario A Domus do Mitreo, en Lugo, recordará la tradición culinaria romana con talleres de poco más de media hora enmarcados bajo el título Culina! Unha cociña na Domus, una actividad para familias que comenzará a las 11.30 y para la que es necesario apuntarse previamente.

Los romanos que se instalaron sobre los restos del campamento levantado por el legado de Octavio Augusto, Cayo Antistio Veto, cocinaban, y mucho. Hasta para hacer sus licores, como el muslum. Lo dicen los restos que dejaron en la ciudad. Eso será parte de lo que aprenderán los que participen en unos talleres que se completarán con una visita al yacimiento del museo.