Miel y berries, la oportunidad de Alexandra y Marcos

Estos jóvenes emprendieron hace tres años en Castroverde un proyecto que combina la apicultura con la agricultura. Su miel ya se consume en África.


redacción

Maxide, en la parroquia de Montecubeiro (Castroverde), es un pueblo pequeño. Cuatro o cinco casas. En invierno solo vive una familia. En verano se llena. Alexandra Díaz Millares solía ir en verano. Es el pueblo de sus abuelos. Pero desde hace unos tres años va mucho más. Quizá no tantas horas como su marido Marcos Castro, que después de varios años trabajando en mantenimiento de Tablicia, decidió poner una pica en el campo. Juntos emprendieron un proyecto multidisciplinar en el que combinan la apicultura y el cultivo de frutos rojos en ecológico. Su miel, Terras do Norte, ya se exporta a África. Para probar sus arándanos, berries como los llama Marcos, habrá todavía que esperar al año que viene.

Marcos y Alexandra son la prueba de que el medio rural tiene muchas posibilidades. Además, la crisis del coronavirus ha mostrado que este es un buen terreno para emprender. Aunque no todo el mundo vale. Hay que ser cautos, pero sobre todo formarse y asesorarse sobre lo que se quiere hacer. Tener paciencia. «Hay que tener claro el proyecto, el coste, el mercado al que se va a dirigir el producto... Pero en este momento, sobre todo en ecológico, es un nicho con mucho potencial», explica Javier Villanueva, de Agronovo Ecoloxía. 

La plantación de arándanos de Alexandra y Marcos tendrá certificación ecológica. «El campo me llamaba la atención y me despertaba mucho interés la línea de ecológico porque llevar una buena alimentación es fundamental. Comencé a investigar y profundizar hasta encontrar una empresa que se dedicaba a hacer plantaciones. Empezamos hace un año y, de ir todo bien, esperamos que la próxima primavera tengamos frutos», apunta.

Este joven emprendedor de 35 años ha estudiado cada detalle. Al principio, sobre todo, hay que tener paciencia. Juegas con plantas, con frutos, con el tiempo, la climatología. «Hemos puesto distintas variedades para poder garantizar una producción de junio a septiembre». Y no solo pensó en los frutos rojos. Desde un principio apostó por no poner todos los huevos en la misma cesta e un introdujo un tipo de ganado, las abejas, que interactuara con el arándano: «Las metimos porque favorecen la polinización y también son un complemento».

El proyecto de Alexandra y Marcos es una idea cocinada a fuego lento, tal y como recomienda hacer las cosas Javier Villanueva. En su asesoría estos días están recibiendo múltiples consultas para emprender. «Hay muchas personas que tenían terrenos donde cultivaban para autoconsumo que quieren ahora dar el salto». Lo principal, más allá de la idea, tener claro cómo desarrollarla. Luego está cómo empaquetar y comercializar el producto. No solo hay que tener calidad, hay que llegar al consumidor.

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