Aprueban la venta de planta y semilla del pimiento Piñeira y Couto Grande

Tras dos años de espera, logran entrar en el registro de variedades de conservación

Imagen de archivo del banco de semillas donde se guardan las variedades de pimiento autóctonas
Imagen de archivo del banco de semillas donde se guardan las variedades de pimiento autóctonas

redacción

Desde que era niña Paula recuerda como al llegar septiembre en el huerto de su casa de la parroquia de Piñeira, en Ribadeo, nacían al aire libre unos pimientos carnosos de color rojizo. Su abuelo Manolo, que lleva más de veinte años dedicado al cultivo de huerta y planta, le contó que aquella variedad de pimientos no crecía en cualquier parte ni tampoco el invernadero, pero le gustaba la tierra de aquella parroquia. «Hai máis de 120 anos que se da por aquí, pero non penses que pode medrar dun xeito doado noutra parte», cuenta Manolo. Porque como explica su nieta, que hace cinco años se incorporó a la explotación Horta Piñeira, «é un pemento caprichoso. Telo que prantar agora nesta época e cómese no outono».

Manolo y Paula saben mucho de este pimiento. Por eso, en los albores del 2000 técnicos del Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo fueron hasta su casa en busca de semillas de esa variedad autóctona a la que llamaron Piñeira para conservarlas en el banco de la Xunta.

Y ayer, tras dos años de espera desde que se solicitó, este pimiento logró entrar en el registro de variedades comerciales como variedades de conservación del Ministerio de Agricultura tal y como recoge el Boletín Oficial del Estado (BOE). No fue el único, también lo hizo la variedad Couto Grande, que nada tiene que ver con el Pemento do Couto, que cuenta con su propia Indicación Xeográfica Protexida (IXP). Aunque originario también de Narón, al Couto Grande normalmente lo llamaban pimiento «do país». Es cuadrado, de gusto dulce y carnoso. Perfecto para asar como el Piñeira.

Para Paula conocer la noticia de la entrada de su Piñeira en el registro fue una satisfacción porque, al fin y al cabo, es una forma de que esa variedad que conoce de toda la vida no desaparezca. Aunque para su abuelo la mejor forma de conservarlas es que se proteja más a los agricultores porque son los trabajadores del campo los que se han encargado de protegerlas a lo largo de los años.

¿Qué implica que una variedad hortícola entre en esta lista?. Que por fin pueden producirse y comercializarse sus semillas y plantas de forma oficial. Aunque solo dentro de la comunidad autónoma, como matiza Alfredo Taboada, del Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo. Es decir, un francés podría venir a Galicia y comprar planta, pero un vivero gallego en teoría no podría mandar planta a Francia.

Fue precisamente desde Mabegondo, centro dependiente de la Consellería de Medio Rural, desde donde solicitaron hace un par de años, justamente en el 2018 ,la inclusión del Piñeira y Couto Grande (no es lo mismo que el Pemento do Couto) en dicho registro. El año pasado también pidieron que se incluyeran las únicas tres variedades autóctonas de pimiento de las catorce que hay custodiadas en el banco de semillas que quedan por registrar: la Guindilla da Angustia, el Ourense Verde y Seixalbo.

Desde el 2012, la Consellería do Medio Rural ha logrado registrar más de un centenar de variedades autóctonas de diferentes vegetales a través de sus centros de investigación. Actualmente, como explican desde ese departamento de la Xunta, «son máis de 50 as variedades en estudo ou en proceso de rexistro sobre as que se están facendo traballos de investigación coa finalidade de poñer a disposición do sector produtos diferenciados».

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