La falta de simiente certificada deja la Fina de Carballo para cultivo residual

La variedad local ya es Pataca de Galicia, pero tarda en implantarse en los campos


carballo / la voz

La Fina de Carballo es, desde ayer, Pataca de Galicia. A pesar de eso, de su calidad y de que está comenzando la campaña no se espera una gran producción este año. Una de las razones principales es que apenas hay simiente certificada. La que se utilizó para realizar las pruebas procedía de Álava y aunque el Consello Regulador tiene alguna, no es una cantidad suficiente para que haya una producción destacada. Al menos esta campaña la variedad local seguirá siendo anecdótica.

Lo dice Manuel Quintela, que es el representante de la denominación protegida en la comarca de Bergantiños, una de las subzonas de Pataca de Galicia. Él ha realizado numerosas pruebas para conseguir que la variedad se sume a la Kennebec, pero ni siquiera en su caso la producirá.

La mayor parte de la simiente que hay en la zona tiene demasiada carga viral, por lo que no garantiza una buena producción. Según Manuel Quintela, tendrá que pasar un tiempo antes de que se generalice el cultivo que tiene como problema principal que es de mayor duración.

La variedad Fina de Carballo tarda, por lo menos, un mes más que la Kennebec para estar lista. Sin embargo, según las pruebas realizadas hasta el momento tanto en Bergantiños como en Xinzo de Limia, los rendimientos son prácticamente iguales, por lo que las posibilidades son muy buenas. En la zona se planta desde hace años, pero se queda en los mercados locales, porque se trata de un cultivo residual. Tiene muy buen sabor y es más resistente a algunas enfermedades, como la conocida como peste de la patata. Aguanta más que la Kennebec.

El doble de precio, más delicadeza en la cocina y más trabajo a la hora de preparar y pelar

En el mercado, la Fina de Carballo cuesta casi el doble que la Kennebec. Para Manuel Quintela, ello se debe fundamentalmente a la escasa producción que hay actualmente y al valor que se le otorga en la comarca de Bergantiños.

Sin embargo, se trata de un problema a la hora de entrar en otros mercados o de incrementar el cultivo. «Hai que atopar o comprador interesado», dice el representante de Pataca de Galicia. Se trata además de un tubérculo más delicado en la elaboración. Asegura que hay que ser buen cocinero para sacarle el rendimiento adecuado y, además, es más complicado de trabajar porque tiene muchos ojos y muy profundos, lo que supone más tiempo y peor presentación.

Sin embargo, la Fina de Carballo es una especie que se decidió recuperar porque es muy sabrosa y se trata de una variedad local, que casi se perdió por las enfermedades. Tiene unas cualidades organolépticas muy buenas, pero no es adecuada para el gran consumo, por lo que la promoción irá dirigida a los centros delicatesen.

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