El perejil gallego se abre paso en los supermercados

Un productor lucense desarrolla en Mondoñedo el cultivo, que este año traslada a invernaderos


VILALBA / LA VOZ

Riego cada dos días y abono una vez por semana es el cuidado que requiere una planta. En este caso no hablamos de lechuga, de calabacín o de pimiento, sino de perejil. El cultivo empieza a abrirse paso como una opción más en Galicia frente a la tendencia que hasta hace poco tiempo era habitual en el mercado, en el que la mercancía llegada del Mediterráneo resultaba dominante.

El chairego José Manuel Fraga, que trabaja en fincas de Xermade y de Mondoñedo, tiene una plantación de perejil en la parroquia mindoniense de Masma. Tras varias campañas al aire libre, esta es la primera en la que trabajará en invernaderos, con lo que supone que la producción final será mayor: explica que en un año normal puede realizar siete cortas al aire libre, en tanto que espera efectuar nueve bajo cubierta.

La cosecha comienza con la primavera. En el invernadero dedicado a la planta hay 1.200 pies, que irán saliendo para distribuirse en manojos de 60 gramos. Unas mínimas condiciones de humedad y una temperatura más bien tibia son circunstancias idóneas para el crecimiento, que antes requiere un fresado a fondo de la tierra elegida. «Se está coma hoxe, perfecto», decía Fraga ayer, en una mañana de ambiente agradable en los terrenos de Mondoñedo en donde trabaja. Lo que sí perjudica el crecimiento, agrega, es la presencia de bajas temperaturas nocturnas, lo que descarta las zonas más frías para esta actividad.

Fraga recuerda que empezó a cultivar perejil casi por casualidad, al dejar un distribuidor algo de mercancía en instalaciones suyas. Las condiciones del valle mindoniense facilitan el crecimiento, de igual modo que el acuerdo con una cadena de alimentación, a la que vende este y otros productos de campo, propicia la salida en el mercado.

El perejil sale en manojos de 60 gramos, aunque luego se vende en grupos de diez o de doce. La seguridad de vender la producción no lleva por ahora a Fraga a plantearse más cultivo, algo que explica con un símil automovilístico: quien conduce un coche a 180 kilómetros por hora está más expuesto a un accidente que el que circula con tranquilidad, a una velocidad normal. A ese riesgo, agrega, se le uniría además la necesidad de buscar nuevos mercados.

Además de la garantía de la venta, Fraga reconoce que una de las ventajas del perejil es que el cultivo, a diferencia de lo que ocurre con otras plantas, no es laborioso. Solo la preparación de los manojos complica algo un cultivo bastante sencillo. Si resulta más bien fácil el cultivo, cabe preguntarse por qué no se ensaya más. «Por descoñecemento, quizais», dice Fraga.

El cultivo necesita algo de humedad y temperaturas suaves para un buen crecimiento

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