Una oscura primavera para los productores de planta ornamental

El sector, que emplea fundamentalmente a mujeres en zonas rurales, vive una campaña dramática porque, aunque son agricultores, no pueden dar salida a su stock por no estar abiertas las habituales vías de comercialización de una producción que también es perecedera.

«Lo que estamos viviendo es dramático». Susana Fernández es la gerente de Vivergal, una empresa de San Sadurniño especializada en hacer brotar las semillas que, una vez germinadas, son enviadas a invernaderos que cultivan las plantas. Esta nurserie, que trabaja con semillas con royalties de reproducción y con centros de investigación y selección varietal, está ya preparando las plantas que tendrían que salir para la campaña de otoño e invierno. Aunque Susana no sabe cuánto tiempo durará el estado de alarma, ni cuánta planta le pedirán sus clientes en otoño, no puede dejar de trabajar porque tiene que estar preparada para el momento en el que se abra el mercado. Su problema es que ahora mismo no puede dar salida al producto. Opera en el alambre, como el resto de los que se parten el cobre para dar un empujón a un sector que empezaba a florecer con las exportaciones al extranjero y que ahora ve su futuro oscurecido por el coronavirus: «La producción de otoño invierno está comenzando con millones de cyclamenes y poinsettias programadas. Puede que también se cancelen... todo irá en función de cuánto tiempo dure la paralización de los mercados», dice con angustia.

La gerente de Vivergal, Susana Fernández, trabajando este viernes 20 de marzo con su hijo en el invernadero que tienen en San Sadurniño
La gerente de Vivergal, Susana Fernández, trabajando este viernes 20 de marzo con su hijo en el invernadero que tienen en San Sadurniño

El suyo es el primer pilar de una cadena de empresas _la mayor parte familiares con un alto porcentaje de empleo femenino_ que aunque son agricultores y sus productos son perecederos, no pueden darles salida al estar cerrados sus principales circuitos de comercialización: los garden center, los mercadillos o las grandes cadenas que, desde que se decretó el estado de alarma por el coronavirus, han dejado de ofrecer planta. «Desde Medio Rural dicen que, por ejemplo, el plantel de huerta podría comprarse, pero en base a lo que pone el BOE únicamente podrían hacerlo los profesionales. La cuestión es que hay muchos viveros que en torno a un 85 % de lo que producen es para particulares», apunta Santiago Ramos, técnico de la Asociación de Viveros del Noroeste (Asvinor).

«Nuestro mejor cliente va a ser el fuego»

La pandemia ha cogido además al sector gallego de la planta ornamental en plena campaña. Desde mediados de marzo hasta junio es cuando se comercializan las especies de primavera, petunias, geranios..., esas que suelen verse en las rotondas o en los jardines de las ciudades. «Hay que darles salida antes de que florezcan, después nadie los quiere para su jardín, ni para sus macetas», explica Santiago.

También es en este momento cuando sale el frutal embolsado o en maceta. Porque en Galicia es cada vez más habitual, sobre todo en años con alta pluviometría invernal, que los agricultores profesionales o aficionados esperen a esta época para plantar sus manzanos o ciruelos. Lo hacen porque antes el suelo puede estar encharcado de más para que el árbol prenda. «Desde luego esta es la campaña más fuerte para muchos viveros que comercializan entre marzo y junio en torno a un 80 % de su producción», añade el técnico de Asvinor.

Pero esta primavera parece que, como apuntan desde Hortival, en Narón, «nuestro mejor cliente va a ser el fuego». La razón no es otra más que no pueden aguantar la planta que aguarda preparada en el invernadero. Y no solo es aguantar el tiempo que los garden center estén cerrados, es mucho más. Desde ver cómo poder pagar las facturas hasta pensar en asuntos de logística cómo poder acceder a la biomasa para mantener el calefactado en algunos viveros. De hecho, ya hay compañías como Veraleza, con 150 trabajadores, que se han planteado un Erte.

«Hay que pensar también en la labor de responsabilidad social que ejercemos, fundamentalmente en los entornos rurales», apunta el vicepresidente de Asvinor, Fernando Otero. Porque de la mano de obra que tienen contratada los productores de planta ornamental en torno a un 90-95% son mujeres, muchas de las que tienen entre 40 y 60 años. «Para los viveristas esa es la mano de obra mejor cualificada. Para podar, mantener el riego..., pero son personas que fuera del sector no tienen muchas salidas laborales», añade.

«No solo afecta a mujeres que superan los 50, también a las generaciones que vienen detrás que fueron incorporados al negocio familiar»

No solo eso. Susana Fernández hace otro apunte: «Tras el debacle económico que vivimos hace unos años, muchas empresas familiares pensaron en incorporar a sus hijos. No solo somos gente como yo con 51 años, también son los que vienen detrás».

«Nos han anulado dos camiones de arbustos que iban para Alemania. Preparar todo ese cargamento nos supone unos 50.000 euros»

La incertidumbre que sobrevuela el sector es tal que hay algunas empresas como Plant Plus, del mismo grupo que Hortival, a las que les han cancelado pedidos que tenían encargados desde hace más de un año: «Nos han anulado dos camiones de arbustos que iban para Alemania. Preparar todo ese cargamento nos supone unos 50.000 euros», apuntas fuentes de esa sociedad limitada.

La anulación de pedidos para Alemania pone en la cuerda floja las expectativas que el sector tenía en el mercado exterior, una agarradera que aguanta a muchas empresas capaces de proveer a los países del norte de la UE con plantas que aguantan mucho mejor su clima que las que producen los viveros almerienses.

Ante esta oscura primavera, los productores de planta ornamental tocan la puerta del ministerio. Porque ellos también son agricultores. Sus productos también son perecederos.

Las plantas gallegas florecen en Europa

M. Alfonso
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Somos agro, viveros de plantas en Tomiño Somos agro, viveros de plantas en Tomiño

En la comunidad existen un total de 289 viveros que facturaron el pasado año más de 44 millones de euros, once de ellos por la exportación de sus productos a países de la comunidad económica

El clima. Esa es una de las claves por las que la comunidad gallega podría ser una potencia en la producción de planta ornamental. Y es que las horas de luz y la humedad le confieren a este producto «unas características que funcionan muy bien en los mercados centroeuropeos», explica Santiago Ramos, técnico de la asociación de viveristas del noroeste (Asvinor). Esta entidad agrupa a un total de 289 viveros y, aunque la mayoría se ubican en la provincia de A Coruña, es en la comarca del Baixo Miño donde se concentra el mayor número de estas empresas. Allí no solo se producen anualmente millones de macetas, sino que también se ubican desde una central logística, capaz de poner un carro de plantas en cualquier parte de España en 72 horas, a las principales comercializadoras de este producto. Asvinor calcula que el sector da empleo a más de 1.500 personas en la comunidad y factura 44 millones de euros, once de los cuales se corresponde con exportaciones a los principales mercados europeos.

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