La nueva cara del campo gallego

Una generación de jóvenes sobradamente preparados se ha incorporado a explotaciones ganaderas y agrícolas para garantizar el revelo en el sector


Redacción / La Voz

El campo gallego está en proceso de rejuvenecimiento. Aunque el relevo generacional sigue siendo una de las asignaturas pendientes del sector agroganadero, lo cierto es que cada vez más jóvenes apuestan por el agro como salida laboral. Durante el año pasado fueron 356, uno diario, los menores de 40 años que se incorporaron a esta actividad, lo que eleva la cifra de nuevos agricultores a cerca de 4.000 en la última década. Se trata de personas formadas que llegan dispuestas a apostar por la diferenciación, la transformación, la venta directa o la modernización de las estructuras productivas de sus respectivas granjas. Jóvenes que, en muchos casos, incluso compatibilizan el trabajo en su explotación con la realización de otras tareas vinculadas igualmente al sector agroganadero.

Así son y así trabajan algunos de los nuevos agricultores y ganaderos gallegos, el contingente llamado a inducir la nueva era de un sector estratégico:

 

jeSÚS CASAIS MOLEDO. Productor y transformador de porcino.

Con una producción anual de más de 120 toneladas de carne de porcino, Jesús Casais ha logrado el objetivo que se planteó al incorporarse a la explotación familiar: cerrar el ciclo productivo. Es decir, criar los animales, transformar la materia prima y comercializarla. «É a única maneira de aproveitarse do valor engadido do produto. Ou o fas así ou estás sempre dependendo de intermediarios que, visto o visto, son os que se levan o beneficio do negocio». Además de vender canales enteros o medias canales, Raposo Cárnicos, la empresa familiar que Jesús comparte con sus padres, comercializa más de una veintena de despieces diferentes que van desde tradicionales embutidos como el chorizo, el lomo o el salchichón hasta productos menos habituales como la oreja y el morro cocido, los chicharrones o el lomo adobado fresco. El joven compatibiliza el trabajo en la explotación porcina situada en Boudañeira (Dumbría) con una granja vacuna de un centenar de cabezas en la que producen leche para la cooperativa Clun.

 

DANIEL ALVITE RODRÍGUEZ. Operario de maquinaria.

«Eu sempre tiven claro que me quería dedicar a isto. Quedar aquí e traballar coas vacas e coa maquinaria. Para que andar buscando noutros sitios cando na túa casa tes o que buscas». Así de rotundo se muestra el mazaricano Daniel Alvite, quien, tras finalizar el ciclo formativo de grado medio en Producción Agropecuaria, no dudó en incorporarse a la granja familiar, donde cuentan con un centenar de vacas de ordeño. Compatibiliza esta actividad con la de operador de maquinaria en una empresa de servicios de la localidad con la que realiza las campañas de ensilado de maíz y hierba para otras granjas. «Ao contrario do que moitos pensan, aquí hai traballo e de calidade. Estou seguro que o campo vai ser unha saída laboral para moita máis xente moza», apunta.

 

VERÓNICA BAÑA CASANOVA. Criadora de pollos.

Tras varios años emigrada en Suiza, Verónica Baña no se lo pensó un segundo a la hora de tomar las riendas de la explotación avícola familiar, situada en el municipio de Santa Comba. «Empezou miña nai criando pavos e dende hai pouco máis dun ano estamos nós cos polos. Engordamos na volta de 31.000 exemplares cada 40 días, que é o período medio no que están na granxa», apunta esta joven emprendedora que comparte la gestión del negocio con su marido, José Ramón Fontaíña.

La granja dispone de un elevado grado de automatización, imprescindible, según cuenta la ganadera, para garantizar la rentabilidad del negocio. «Dende a iluminación ata a temperatura e, por suposto, todo o derivado da alimentación ou a bebida. Aquí está absolutamente todo controlado para que os animais estean nas mellores condicións posibles». En cuanto a su decisión de incorporarse a la actividad agroganadera, Verónica no oculta su satisfacción. «Estamos encantados. Traballamos no que nos gusta e onde nos gusta. De feito, xa estamos mirando a posibilidade de construír outra nave e duplicar a produción».

 

LUIS RIVERA OTERO. Ganadero de ovino.

Aunque su formación académica fue por otros derroteros (estudió frío industrial) y sus primeras experiencias laborales estuvieron vinculadas a otros sectores, Luis Miguel Rivera se decidió finalmente por continuar con la explotación ovina de su madre en Fontarrega (Cospeito). «Sempre, dende pequeno, me gustaron as ovellas e por iso, despois de traballar noutras cousas, me plantexei a posibilidade de dedicarme a isto dun xeito máis profesional», explica el ganadero, que reconoce haber acertado de pleno en su decisión. De hecho, apenas lleva un año incorporado a la actividad y ya se plantea la posibilidad de ampliar su rebaño hasta el medio millar de cabezas.

Actualmente cuenta con algo más de 200, la mayoría de la raza Inra 401 -un cruce entre las razas Berrinchón y la Romanov- de las que espera sacar una producción próxima a los 100 corderos trimestrales.

DAMIAN y F. SALGUEIROS. Productores de leche.

Son hermanos, residen en la aldea de Vilariño, a poco más de un kilómetro del núcleo de Urdilde (Rois) y se declaran enamorados del rural y, por supuesto, de la ganadería. Con esta carta de presentación no resulta raro entender cómo ambos apuestan por vivir y trabajar en el rural. Ya no solo en la explotación familiar a la que se incorporaron recientemente (está en fase de ampliación y en breve empezarán a funcionar sus dos robots de ordeño), sino también en negocios vinculados con su sector. Damián compatibiliza el trabajo en la granja y el cuidado de su centenar de cabezas con labores comerciales en una empresa de servicios. Fernando, por su parte, alterna el trabajo en el negocio familiar con la conducción del remolque mezclador que elabora la ración diaria de una docena de granjas de la zona. Ambos tienen claro que en el rural hay oportunidades de trabajo «moito mellores, sen dúbida, que as que moitos mozos buscan noutros lugares». 

RUBÉN RAMA GÚZMAN. Ganadero cárnico.

Además de ganadero, Rubén Rama es tratante de ganado y mayorista de vacuno mayor junto con su hermano Sergio. «Como nos gustaba tanto isto decidimos montar unha empresa que ademais de comprar o gando, tamén o engorda e vende a tendas especializadas», explica el menor de los hermanos Rama Guzmán desde su explotación de Outes. «Meu avó era un tratante moi coñecido pola zona e dende sempre tivemos animais na casa. Entrounos a afección, e aínda que empezamos traballando noutras cousas, decidimos incorporarnos a isto e a verdade é que estamos encantados», apunta Rubén. A pesar de su juventud, su empresa (Ruser Lomos) no solo se ha hecho un importante hueco en el mercado de carnes selectas, sino que incluso ha logrado ya reconocimientos internacionales.

 

EVA VÁZQUEZ GRILLE. Producción de leche.

SAT Vila Alborés es una de las mayores granjas lácteas de Galicia, con casi 500 vacas en ordeño y una producción anual que ronda los seis millones de litros. En ella trabaja desde hace poco más de un año Eva Vázquez Grille, hija de uno de los dos socios fundadores. «Sempre me gustaron os animais e aquí diso hai bastante», bromea la joven ganadera, que destaca el enorme cambio experimentado por las granjas en los últimos años. De hecho, lamenta que no se ponga en valor convenientemente el trabajo realizado por los ganaderos: «Nada teñen que ver as explotacións actuais coas de fai 10 ou 20 anos».

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