Un vergel en medio de la Terra Chá

Xosé Otero cultiva en Cospeito hortalizas en sistema ecológico, y subraya que está cerca de lo tradicional


vilalba / LA VOZ

Un invierno como el actual, tibio y casi un poco caluroso a veces, ofrece imágenes curiosas y atractivas, con plantas cuya floración va adelantada. Pero si se pone la mirada en otros detalles, quizá menos llamativos pero importantes, se ve, por ejemplo, que en una comarca como la Terra Chá, especializada en las ganaderías de vacuno de leche en las últimas décadas, brotan apetitosas hortalizas.

En Xermar (Cospeito) tiene su explotación Xosé Otero. El tamaño de las fincas -una hectárea y media en total- no es lo llamativo; sí lo es, en cambio, su variedad de cultivos, pues acelgas o ajos van creciendo y mostrando un aspecto que casi vencería las resistencias de los reacios al consumo de vegetales.

Lo que hay, explica Otero, es una atención a lo tradicional. «Sempre vivimos de cara á terra», dice. Por un lado, en las casas solía haber una parte ganadera y otra agrícola, por lo que ver terrenos con algo más que hierba para las reses no debería sorprender. Por otro, cada cultivo tiene su momento, algo que él respeta sin problema. Algunos, como las berenjenas o las frambuesas, sí pueden suponer algo de novedad.

Una explotación orientada a lo ecológico después de haberse puesto en marcha implica algún cambio de mentalidad: no se procura que se alimenten las plantas sino que se intenta alimentar el suelo para favorecer el desarrollo de las plantas. Estiércol y compost son las materias necesarias: «Son prácticas que se fixeron toda a vida», dice Otero, que también subraya la importancia de no dejar las tierras sin cultivos durante el invierno. Otro detalle que apunta: «O que podo facer á man fágoo á man», dice.

Los cultivos tienen un sabor diferente, aunque recalca que las diferencias se notan tanto en el paladar como en la salud. Los últimos años se están caracterizando por un auge de lo ecológico en los mercados, que él, citando cuestiones como el cambio climático, prefiere considerar sentido común.

Venta directa como resultado de la apuesta por el mercado de proximidad

La explotación de Xosé Otero no vende la producción a distribuidores que la distribuyen a tiendas. Hay un sistema de venta directa cuyo radio de acción abarca pocas decenas de kilómetros: en Lugo y en diferentes municipios de la comarca chairega, como Guitiriz o Vilalba, están sus clientes. Es, dice, «filosofía de proximidade», con una cercanía que va más allá de la poca distancia en kilómetros: algunos clientes, cuenta Otero, incluso recogen alguna vez la mercancía con sus manos para luego llevársela a sus casas.

Otero reconoce que la Terra Chá puede ser una comarca fértil, aunque sin olvidar -explica que lo dice un organismo como la FAO- que en el mundo va desapareciendo suelo. Su propósito, dice, es tener un hábitat lo más natural posible.

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