Vides que despiertan en la Ribeira Sacra.... ¡en pleno febrero!

Las máximas rondan estos días los dieciocho grados y en época de poda aparecen cepas que ya están brotadas

Detalle de una cepa de dos años de la variedad mencía con brotes a comienzos de febrero
Detalle de una cepa de dos años de la variedad mencía con brotes a comienzos de febrero

monforte / lA voz

La teoría dice que febrero es buen mes para podar las vides. A estas alturas de invierno, lo habitual es que las plantas se encuentren todavía en plena parada vegetativa. Pero el concepto de normalidad desapareció hace un tiempo de los viñedos de la Ribeira Sacra. En la primera quincena de febrero, comienzan a circular entre los viticultores fotos de vides recién brotadas al abrigo del cañón del Sil.

Alfonso Losada, responsable durante años del área de enología en la estación de Leiro, colgó este martes una de estas imágenes en su Facebook con un elocuente comentario: «Se acerca el cambio climático». «La foto es de un injerto de dos años, que siempre tiene más vigor. Aun así, una cepa con brotes en esta época del año es algo anómalo», dice Losada.

La ausencia de heladas y las temperaturas suaves de estos días -este martes la máxima en Monforte rondó los dieciocho grados- explicarían, según el criterio de este técnico, que en las laderas más abrigadas algunas vides se despierten antes de tiempo del letargo invernal.

La foto en cuestión la hizo José Manuel Vidal mientras podaba una viña situada en la parroquia de Lobios, en el municipio de Sober y dentro de la subzona vitícola de Amandi. El viñedo está en el fondo de la ribera y tiene enfrente la bodega de Ronsel do Sil, en la parte ourensana de la Ribeira Sacra. «É mes e medio de adianto, a min paréceme algo incrible», dice el cosechero.

De momento es solo una cepa de mencía que plantó el año pasado en el lugar de otra de esa misma variedad que había secado. Pero en la parte alta de la viña hay varias hileras que están para germinar. «Como siga o tempo así, nuns días tamén agroman», comenta Vidal.

La uva de la viña de Lobios se destina a su tinto A Mezquita, premiado en las últimas ediciones del concurso internacional de vinos de montaña. Hasta la fecha, no es un viñedo que le haya dado quebraderos de cabeza por el adelanto en la maduración de la uva y el consiguiente incremento del grado alcohólico. «O ano pasado vendimeina a finais de setembro», apunta. El problema de la brotación adelantada está en los daños que pueden causar las heladas primaverales. «E as xeadas aínda han de vir», sentencia Vidal.

El año pasado se produjo otro episodio meteorológico anómalo cuando las temperaturas superaron los treinta grados en zonas de ribera en pleno mes de marzo. Por fortuna, las temidas heladas de finales de abril y comienzos de mayo estuvieron ausentes en la última cosecha. No sucedió lo mismo en la campaña del 2016, cuando se perdieron por ese motivo más de un millón de kilos de uva.

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