La patata se evapora en la Terra Chá

El cultivo, que estuvo muy presente en la comarca, ha perdido peso en las últimas décadas, y solo hay un productor de la comarca inscrito en el órgano rector


vilalba / LA VOZ

Hablar de la patata en la Terra Chá es citar un cultivo arraigado; sin embargo, hay que referirse a la planta más en pasado que en presente: el tubérculo se cosecha cada vez menos, y en la Indicación Xeográfica Protexida Pataca de Galicia, una de cuyas subzonas incluye concellos chairegos y mariñanos, el número de productores ha menguado en los últimos años hasta quedarse en uno.

Las impresiones coinciden en que el descenso demográfico y el envejecimiento de la población influyen en la bajada de productores y en la consiguiente disminución de la población. Al mismo tiempo, en personas relacionadas con el sector se escuchan impresiones favorables sobre re la calidad del producto y sobre su aceptación en el mercado.

Fuentes de la IXP Pataca de Galicia aseguran que el número de productores chairegos inscritos en el órgano rector superó ampliamente el centenar hace años: que solo haya uno ahora es consecuencia de la falta de relevo generacional, del abandono de la actividad agraria y del cambio de uso del terreno, reflejado en el aumento de las praderías por la modernización de las explotaciones ganaderas.

Uno es también el número de empresas de la comarca inscritas para vender patatas con sello de origen. Fertipram, con sede en Cospeito, distribuye al año unos 1.000 kilos, una cifra muy reducida si se compara con el volumen comercializado a granel (unos 200.000). Sonia Lis, empleada de la empresa, explica que la producción que lleva el sello de la IXP se manda, en bolsas de tres y de 15 kilos, fundamentalmente a Madrid y a Barcelona. «O problema é que non hai xente», admite Lis, que destaca la buena aceptación del producto .

Compradores de fuera de Galicia llamaron alguna vez a la empresa, tras ver el teléfono en las bolsas, para mostrar su satisfacción por la calidad de las patatas con la etiqueta oficial. Algún año, incluso la empresa se desplazó a Ourense a comprar patatas ante la escasez en la comarca.

«Non queda xente. Así de claro». El chairego José Manuel Fraga tiene, en Xermade y en Mondoñedo, fincas de cultivo en las que cosecha, por ejemplo, repollo y grelo pero no patata. Asegura que el descenso demográfico genera una disminución de productores que se nota incluso, dice, en cultivos como el grelo, en el que nota dificultades para encontrar materia prima. Fraga vendió patata a granel, cultivada en A Mariña y en la Terra Chá, a una cadena de supermercados, y no duda de la calidad ni de las posibilidades económicas que ofrecen este y otros cultivos. «Hoxe, do campo vívese dignamente», dice.

 Hacia lo ecológico

Gonzalo Hermida, técnico de empleo del Concello de Vilalba, sostiene que el cultivo debería orientarse al modo ecológico, ya que así, dice, es más fácil encontrar consumidores dispuestos a pagar un poco más por el producto. El precio final varía de unas campañas a otras, y solo una extensión amplia, subraya, garantiza un mínimo rendimiento.

Un precio bajo que quita las ganas de cultivar

Marina Cendán, avecina de Baroncelle (Abadín), cultivó patatas de modo habitual hasta que llegó la prohibición derivada de la polilla guatemalteca. Ahora, en cambio, no tiene tan claro que retome esa práctica, y agrega que si lo hace, será en una superficie menor que la de antes. Solía vender lo que sobraba de las necesidades de consumo familiar; pero afirma que el precio de algunos años, con 0,10 o con 0,15 céntimos por kilo, producía más bien desánimo porque resultaba muy bajo. Como otras personas con las que se habló para elaborar esta información, también admite que el cultivo está en retroceso en los últimos años.

Subzona de cuatro concellos chairegos y ocho mariñanos

La subzona Terra Chá-A Mariña incluye doce concellos. Cuatro son chairegos -Abadín, Cospeito, Vilalba y Xermade-, y ocho, mariñanos -Alfoz, Barreiros, Foz, Lourenzá, Mondoñedo, Ribadeo, Trabada y O Valadouro-. Las otras tres son Bergantiños, Lemos y A Limia. No obstante, se está tramitando que la IXP abarque toda Galicia y que se admitan más variedades de tubérculo además de la kennebec, reconocida ahora oficialmente.

Levantada la prohibición del cultivo en Abadín

La prohibición del cultivo de patatas, que la Xunta decretó tras la aparición de la plaga de polilla guatemalteca, ha quedado sin efecto en Abadín, en un municipio de A Mariña (Ourol) y en otros seis municipios de A Coruña. En el Diario Oficial de Galicia, el mes pasado, ya se publicó la resolución que autoriza de nuevo el cultivo, permitido ahora al no haberse registrado casos en los dos últimos años. Abadín y los otros siete ayuntamientos quedan en el territorio considerado zona tampón, que significa que estarán sometidos a vigilancia pese al levantamiento de la prohibición. Por su parte, Xermade y Vilalba quedaron fuera de al zona tampón, con lo que desaparecen esos controles.

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