La verdura que anima el otoño

La nabiza, que se cultiva en municipios como Abadín, stá ya en el mercado, en donde su sabor resulta muy apreciado


VILALBA / LA VOZ

Que un cultivo ofrezca todos los años un producto que tiene una salida garantizada debe ser motivo de satisfacción. Que un cultivo pueda venderse en distintas fases, cuando la hoja empieza a crecer y cuando ha alcanzado su máximo desarrollo, es un detalle que amplía las posibilidades de los productores.

Hablamos del nabo, famoso por los grelos que resultan imprescindibles en los cocidos invernales pero que también dan lustre a ensaladas y a revueltos. Pero el prestigio gastronómico del nabo empieza ya cuando el otoño va más o menos mediado y las primeras hojas, las nabizas, logran el crecimiento adecuado para su comercialización. Aunque el grelo se lleva la fama, un caldo de nabizas o una ensalada en la que la verdura se acompañe de otras constituyen dos de los aspectos propios de la cocina otoñal.

El cultivo del nabo ha conseguido fama en los últimos años en Abadín, en donde el Concello organiza, por lo general en vísperas del carnaval, una feria monográfica, Expogrelo, en la que es fácil adivinar qué producto la protagoniza. Sin embargo, ya está muy cercano el momento de poder saborear nabizas cultivadas en el municipio abadinense.

Orsita Sierra, que vive en la parroquia de Abeledo, comenta que la cosecha de este año va un poco atrasada, aunque ese detalle no le supone a estas alturas un gran problema: reconoce que la demanda de nabizas es inferior a la de grelos, unos meses más tarde, y explica que el retraso parece consecuencia del tiempo del verano, más bien revuelto.

Varias parcelas que pueden sumar una superficie total de unos diez ferrados —media hectárea— están dedicadas al cultivo del nabo, que alterna con otros. Las fincas donde un año se cultivan nabos tienen al otro cosecha de trigo; y cuando acaba ese ciclo, se completa con patatas, cultivo prohibido estos años en Abadín debido a la polilla guatemalteca, o con maíz.

El proceso que rodea al nabo tiene mucho de tradicional. La planta no recibe más abono que el del estiércol —en este caso, generado por los animales de la explotación—, y la finca es luego sometida a un fresado. «Non hai moita ciencia», explica Sierra, que de todos modos advierte el nabo es una planta más bien delicada. La parroquia de Abeledo está a una altitud superior que otras de Abadín donde se cultivan nabos, lo que implica una mayor probabilidad de algo de nieve en el invierno, sobre todo cuando los grelos cerca de la recogida. «Pero non por iso deixan de ser de boa calidade», asegura.

El interés que los compradores muestran año tras año parece garantía de la calidad del cultivo, cuyas posibilidades de mercado están aún lejos de haberse explotado a fondo. Hace años, se creó la Indicación Xeográfica Protexida Grelo de Galicia, lo que da al producto un sello oficial, y alguna empresa lleva a cabo la distribución de grelo envasado. Orsita Sierra afirma que la creación de una cooperativa podría ser una solución interesante, que, sin embargo, choca de entrada con un evidente problema: la población rural disminuye y está cada vez más envejecida. Por otro lado, recalca que el grelo, cuando hay encargos, debe recogerse «chova ou neve».

Pero estas son semanas en las que las nabizas acaparan el protagonismo y en las que una pequeña parte de la producción se venderá en ferias cercanas. Tampoco faltará en casa de Orsita Sierra algún día en el que el caldo se preparará con nabizas, acompañadas de unas fabas y de «un poquichiño de unto».

Newsletter Somosagro

Recibe todas las semanas la información más relevante del sector primario

Votación
0 votos
Comentarios

La verdura que anima el otoño