Galicia reivindica sus calabazas por Samaín

El calabazo o calacú es, frente a la calabaza de Halloween o Cucurbita máxima procedente de América del Sur de las películas norteamericanas, un cultivo tradicional que algunos agricultores tratan ahora de impulsar más allá del autoconsumo. Con todo, las variedades que más se producen son la Violín o Cacahuete y la Cabello de Ángel.


redacción

Montse Fernández recuerda como, cuando era niña, los días anteriores a la noche de difuntos decoraba Calabazos para el Samaín, la fiesta con la que los celtas celebraban la recogida de una cosecha en donde la calabaza era un cultivo fundamental en Galicia. La castaña llegó luego, con los romanos. La patata vino aún más tarde. Después de Colón. «Daquela aínda non chegara a influencia do Halloween pola tele, pero xa decorabamos os nosos calacús», explica esta vecina de A Estrada que, además, ha recuperado el cultivo de la calabaza tradicional. «Pola zona de Moraña chamámoslle calacú ou calabazo. Son grandes. As máis pequenas pesan entre catro ou cinco quilos, pero poden chegar ata máis de vinte», explica. Y con ellas, además de usarlas para decorar, también hacían caldo y chulas (buñuelos) para comer e incluso, por su gran tamaño, eran usadas en parte para alimentar al ganado. 

Ahora, además de decorarlas o usarlas para cocinar, también las planta. Es una de las agricultoras (además de cooperativas como Horsal, en Cambados) que cultiva en Galicia calabazas para comercializar en la tienda ecológica que tiene en A Estrada y también en otras a las que suministra. «Recuperei o cultivo. Agora temos uns 4.000 metros», comenta al tiempo que recuerda el modo en que se plantaba este producto de la huerta hace años: «No era raro que se combinara nos terreos co millo e as fabas. De feito é u cultivo que vai moi ben combinado con outros. De feito protexe o chan e fai que non haxa tanta evaporación da auga»..

Pero variedades de calabazas hay muchas. De ahí que más allá de Calacú, lo que más cultiva es la variedad más comercial: la Cacahuete o Violín, la que se ve en los supermercados durante todo el año. 

La que también comenzó a introducir calabazas de la variedad Cacahuete hace unos tres años en su oferta es la cooperativa Horsal, asentada en Cambados. Por ahora van poco a poco, pero fuentes del colectivo apuntan que cada vez es más demandada en los mercados. Para satisfacer esa demanda los grandes mercados de verduras de España se surten fundamentalmente en Canarias, que produce el 35 % del total que pasa por las principales Mercas de España, en base a los datos de Mercasa. También en Andalucía, que produce un 15 %; Comunidad Valenciana, con un 15 %; Cataluña, con un 5 %, y Murcia, con otro 5 %. De hecho, España es el mayor productor de calabaza de Europa. 

Precisamente en Murcia es donde está la empresa Kernel Export, una de las grandes productoras de la calabaza de Halloween o Cucurbita que estos días llena los lineales de muchos supermercados.

Además del Calabazo, la calabaza Cacahuete o la Curcubita otra de las variedades que hay por Galicia es la Cabello de Ángel, de donde se realiza el famoso dulce hilado del mismo nombre usado en repostería. Esa variedad es la que se cultiva, por ejemplo, en muchos puntos de Castilla y León, donde en los últimos años han notado un descenso de la producción. ¿Por qué? Probablemente por el descenso de polinizadores. al menos es lo que apunta uno de los que la cultivó durante años, Felipe Paz. Ahora retirado, dice que ahora solo tienen unas tres hectáreas en la familia porque la producción ha descendido al menos a la mitad. «No compensa cultivar. Hay demanda porque para repostería continúa demandándose, pero no compensa», dice. Faltan las abejas para la polinización.  

  

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