Enfado en Valencia por las naranjas sudafricanas que entran por Vigo

La llegada de cítricos a España por el muelle gallego comenzó hace una semana reactivando la polémica sobre los controles para frenar la entrada de plagas como la mancha negra. La consejera de Agricultura valenciana ha llegado a pedir a Bruselas vetar la entrada de naranjas y mandarinas del país africano


redacción

Hay un pequeño pueblo en Sudáfrica, a unas dos horas en coche de Ciudad del Cabo, que se llama Citrusdal. El nombre no es casual. De camino a esa pequeña localidad en ruta hacia Namibia pueden verse grandes extensiones de huertos repletos de naranjos. Más allá de en los deliciosos bizcochos que hacen en una de las cafeterías de esta villa rural, probablemente muchos de sus frutos acabarán surtiendo los supermercados europeos. Desde hace una semana muchas de esas naranjas sudafricanas han empezado a entrar en España por el puerto de Vigo. «Es una operación que se ha gestado a lo largo de unos dos o tres años», apunta el presidente del puerto vigués, Enrique López Veiga, quien apuesta por ir captando cada vez más mercancías procedentes de países africanos como Marruecos o Senegal. 

Pero el paso dado por el puerto gallego ha puesto en guardia a los productores valencianos para quienes escuchar la palabra Sudáfrica es escuchar la latente amenaza de la mancha negra, un hongo que provoca manchas en los frutos mermando notablemente las cosechas. Tanto es el temor de los agricultores de esa parte de la cuenca mediterránea que la consejera de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica, Mireia Mollà, ha reclamado al comisario europeo de Agricultura, Phil Hogan, el blindaje de Europa frente a los cítricos llegados del país africano. ¿Cómo propone hacerlo? Cerrando los puertos a ese tipo de importaciones alegando, como escribe en un comunicado recogido por Europa Press, que, en base a los datos de la Comisión Europea, solo en julio se detectaron cinco partidas infectadas (tres con falsa polilla y dos con mancha negra). Y añade  que no es la primera vez que se constata la presencia de plagas en cítricos importados de Sudáfrica.

«Sufrir plagas supone un coste económico y medioambiental que Europa no puede permitirse»

«El riesgo es muy grave, sufrir nuevas plagas supone un coste económico y medioambiental que Europa no puede permitirse. Las garantías fitosanitarias están por encima del interés comercial», dijo. Por esa razón propone el cierre de los muelles a las naranjas africanas, pero también ofrece como alternativa concentrar los puertos de entrada de importaciones cítricas, una fórmula que según dice aumentaría la especialización en los controles, evitando la multiplicidad de vías de acceso. 

«Han llegado ya varias partidas, no se ha detectado nada. La inspección que realizan los agentes de Sanidad Vegetal del Ministerio de Agricultura es muy rigurosa»

Pero ante esta propuesta López Veiga es tajante al decir que ni España, ni la UE se pueden cerrar a la importación. Y sobre las naranjas que llegan por Vigo: «Han llegado ya varias partidas, no se ha detectado nada. La inspección que realizan los inspectores de Sanidad Vegetal del Ministerio de Agricultura es muy rigurosa. Hace poco se pasó una auditoria de la UE y todo el proceso es modélico». 

Pero los controles que se realizan a estas frutas en los puertos españoles no convencen a Cooperativas Agro-Alimentarias de España. Su representante de Frutas y Hortalizas, Cirilo Arnandis, apunta que estos tendrían que ser tan estrictos como los que les hacen a las frutas españolas en los países a los que exportan. Y pone como ejemplo Estados Unidos: «Únicamente podemos mandar naranjas por el puerto de Philadelphia y su personal del departamento de sanidad Vegetal viene a España, revisa los naranjos...», cuenta. 

Limones afectados por el hongo de la mancha negra
Limones afectados por el hongo de la mancha negra

El principal temor de los productores desde hace años es la entrada de plagas como la mancha negra, la falsa polilla o el citrus grenning. De hecho, el pasado mes de marzo la UE aprobó una serie de medidas extraordinarias de control de las naranjas llegadas de Sudamérica porque habían detectado casos de mancha negra en varias partidas. Pero este hongo que provoca la caída temprana de la fruta a la que le salen unas manchas negras trae en jaque a los productores de naranja, limón y mandarina porque no puede combatirse con ninguno de los pesticidas aprobados por la UE. Además, el pasado mes de mayo un brote fue detectado en Túnez desmontando la teoría de los productores sudafricanos que alegaban que el hongo no podía darse en latitudes mediterráneas.

«Sudáfrica es el primer exportador de cítricos después de España en el mercado comunitario»

Pero más allá del hongo, los productores valencianos ven en Sudáfrica una dura competencia. Desde Cooperativas Agro-Alimentarias apuntan en un comunicado que «Sudáfrica es el primer exportador mundial de cítricos después de España en el mercado comunitario, y la entrada de este producto en la UE se solapa en ocasiones con el periodo de máxima producción de las naranjas españolas». De ahí que Arnandis recuerde que se pone en peligro las 600.000 hectáreas de cítricos europeas, que pagan el coste de las relaciones comerciales y políticas de la UE con países terceros. La cuestión es que parece haber una presunta guerra de naranjas entre productores españoles y sudafricanos. El puerto de Vigo está en medio.  

El peligro de ir a buscar naranjos o limoneros al otro lado de la «raia»

M.Cedrón

Aunque el país vecino está afectado, al igual que Galicia, por el vector de la bacteria que está acabando con los naranjos en Estados Unidos, una norma permite la comercialización de árboles sanos protegidos con plástico. En España, tanto esa práctica como el paso de árboles por zonas afectadas, están vetadas. Viveristas gallegos esperan que Agricultura apruebe pronto una norma como la portuguesa. Ellos no pueden comercializar cítricos desde hace cuatro años en prácticamente toda la costa oeste de la comunidad.

La feria de Vilanova da Cerveira, a menos de veinte kilómetros de la raia, no defrauda. El que algo busca, algo encuentra. Y no solo de portugueses viven sus puestos, también del aluvión de gallegos que cruzan la frontera en busca de prendas de ropa, cestos o árboles frutales. Lo que no saben muchos es que adquirir ahí un limonero, un naranjo o un árbol de pomelos para plantar en un huerto al norte del Miño puede acabar con una desagradable sorpresa. Nada más y nada menos que una multa de hasta 3.000 euros, como explican desde la Asociación de Viveristas del Noroeste (Asvinor). 

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