El ecoagroturismo se abre paso para mostrar el potencial del campo gallego

Algunas granjas dicen que abren sus puertas para crear confianza en el consumidor


redacción

Hay una granja en Naples, condado de Ontario, en el estado de Nueva York, donde por 75 dólares para dos personas ofrecen una terapia basada en abrazar vacas durante 60 minutos. Desde que salieron en un reportaje en The New York Times no paran de recibir llamadas, tantas que, como dicen, no pueden atender a la prensa hasta los últimos días de septiembre porque están desbordados. Aunque ese tipo de iniciativas todavía no han calado en Galicia, el país de las miles de vacas, algunos ganaderos y productores ecológicos, más allá de la producción láctea, cárnica, de huerta, de té o plantas aromáticas, han tomado nota del sector del turismo enológico y han comenzado a abrir la puerta de sus explotaciones como fórmula para dar a conocer cómo es el trabajo en el campo. E interés no falta. Aunque de momento no hay datos concretos, lo que aprecian desde empresas como Orballo, dedicada en Paderne a la producción de tés ecológicos, planta arómatica y arroces; explotaciones como Casa da Fonte, en Pantón, o Granxa de Barreiros, en Sarria, es que entre los que llaman para reservar un paseo guiado hay de todo. Desde familias del entorno a otras que viajan desde ciudades como A Coruña o Vigo o turistas llegados de Barcelona o Argentina.

Pero además de que esta alternativa turística pueda suponer un complemento a la actividad agraria, como explica Xosé García Freire, propietario de Casa da Fonte, en Pantón, ellos han abierto las puertas de su granja «para crear confianza no consumidor e que a xente vexa cómo transformamos o leite en iogures, manteiga ou queixo, cómo coidamos os porcos e os polos...». Porque en esta explotación ecológica ubicada en Mañente que Xosé heredó de su padre, además de animales, elaboran sus propios productos. También organizan talleres para mostrar cómo los hacen e incluso muestran lo que han hecho a aquellos que quieren dar sus primeros pasos en el sector.

Pero no es el único que cree que el consumidor tiene que ver cómo se hacen las cosas. Esa es la filosofía que destila en Orballo, un proyecto que despega en Paderne y que desde el pasado mes de mayo muestra al público todo lo que hacen en el lugar de Donín. «Lo que queremos es dar a conocer lo que somos como empresa y como marca. La idea es que el que venga disfrute», explica Gerardo Lagares, el director general de la compañía.

Dos de los trabajadores de las plantaciones ecológicas de Orballo, en Paderne, en una foto de archivo
Dos de los trabajadores de las plantaciones ecológicas de Orballo, en Paderne, en una foto de archivo

En Granxa Barreiros, en Sarria, también dan la opción de quedarse a comer un menú de doce euros preparado con lo que cultivan en su huerta ecológica.

Pero las alternativas son más en Galicia. Una guía elaborada por el Consello Regulador de Agricultura Ecolóxica (Craega) menciona, entre otras, alternativas como el Pazo de Sabadelle, en Chantada, donde puede verse como es el día a día de una casa de labranza; la bodega Luz de Estrelas, en Salvaterra, desde donde pueden observarse las estrellas; Abellamoura, en As Pontes, para los fans de la apicultura; el el Museo Integrado da Maquinaria Agrícola, en el concello lucense de Láncara, ubicado en una granja láctea y de manzana ecológica.

Pero cómo hacer para poder echar un vistazo. Solo hay que llamar para reservar. Algunas lo hacen a través de la web, donde ya tienen las fechas con las jornadas de puertas abiertas. Otras hay que llamar para ver cuándo tienen un grupo para sumarse. Es cuestión de preguntar.  

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