El tiempo tan inestable se hace notar en el campo

El crecimiento del maíz, las hortalizas y la fruta es desigual, pero de media inferior al año pasado


mazaricos / corresponsal

Los agricultores de la comarca están viviendo uno de los veranos más atípicos que recuerdan. Ya no solo por la presencia constante de lluvia, sino también por las bajas temperaturas que están afectando de forma importante a frutales, hortalizas o al maíz, el principal forraje sobre el que se sustenta la alimentación de las vacas lecheras.

Las condiciones atmosféricas tan cambiantes que se han registrado en parte de la primavera y lo que va de verano han provocado que, mientras algunos cultivos presentan un excelente crecimiento y maduración, otros apenas se han desarrollado. «No caso do millo, todo depende do momento da sementeira -explican desde el departamento técnico de una multinacional distribuidora de semillas- pois quen o fixo con calor vai ter unha boa colleita e os que colleron chuvia e frío todo o contrario».

Al parecer, esta gramínea no aflora convenientemente hasta que la temperatura del suelo no ronda los 15 grados, circunstancia que solo se dio de forma puntual en esta campaña. Incluso cuando ya ha emergido necesita temperaturas altas durante varias semanas para acelerar su crecimiento, aspecto que tampoco fue habitual.

También la lluvia ha afectado de forma dispar a las plantaciones en el momento de la polinización en el que se forma la mazorca -la parte más importante de la planta- pues en algunas fincas la ha facilitado y en otras incluso ha impedido que la espiga naciese de forma conveniente.

Mermas de producción

«A maior parte do millo da zona -unas mil hectáreas- sementouse en apenas tres semanas, aínda que con diferenzas meteorolóxicas moi importantes. Isto provocou que mentres nunhas fincas naceu rápido polo calor, outras sufriran retrasos. Do mesmo xeito, cando a unhas lles veu ben a chuvia, outras precisaban aínda de maiores temperaturas», explica el ingeniero técnico agrícola José Ángel Otero que calcula unas mermas de producción de entre el 20 y el 30% en comparación con la campaña pasada.

Tampoco la hierba se ha librado. Los que practican el pastoreo están de enhorabuena dado que la abundante humedad ha ayudado a que rebroten las praderías, pero otros ganaderos se han encontrado con problemas para recoger la hierba seca.

Otro tanto sucede con cultivos de huerta como las patatas o los tomates que en algunas zonas alcanzaron un estado óptimo de maduración y en otras acumularon retrasos de varias semanas.

Todos los indicadores coinciden en que estamos ante un mal verano, porque lo es para aquellos que nos visitan en busca de sol y playa, también para los agricultores y ganaderos, así como para los sectores del mar. Pero si a la incertidumbre meteorológica sumamos la económica, por factores internos y externos, aún menos mal, porque no se consuela en el que no quiere.

Las cifras

Zona cultivada: 1.900 ha

Hectáreas sembradas con maíz en la zona de Barbanza. El valor de cada hectárea supera los 2.000 euros.

Producción: -30 %

Merma que la inestabilidad provoca en la producción que se calcula en relación con el año pasado.

Recolección: 80 millones

Kilos de maíz que, pese al descenso en la producción, esperan recoger los ganaderos de la zona.

Diferencias de hasta ocho grados entre el norte y el sur de la zona

Desde el punto de vista meteorológico, el área barbanzana se divide en dos zonas claramente diferenciadas. Eso al menos es lo que invitan a pensar los datos sobre lluvias y temperaturas recogidos por las estaciones de Meteogalicia en los 55 días que van de verano. Así, por ejemplo, mientras en la estación situada en Sálvora, en Ribeira, se han registrado precipitaciones en ocho días, en Lousame la cifra se duplica, con varias jornadas en las que incluso se llegaron a superar los 50 litros por metro cuadrado, cifras elevadas incluso para un jornada lluviosa de invierno.

Más diferencias existen todavía en cuanto a las temperaturas pues las oscilaciones de los termómetros llegan a alcanzar los diez grados. Ocho se registraron ayer entre Cespón en Boiro -29 grados a las dos de la tarde- y A Picota, en Mazaricos, donde el mercurio se quedaba, a la misma hora, en tan solo 21 grados.

No resulta nuevo porque, en lo que llevamos de estación, los mazaricanos solo han disfrutado de seis jornadas con temperaturas máximas superiores a los 25 grados, lejos de los 31 días que se han registrado en A Pobra o Rianxo.

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