¿Por qué un ferrado en As Nogais mide más que en Fisterra y menos que en As Neves?

Esta antigua medida de superficie, que continúa usándose en Galicia para medir tierras agrarias, varía según el concello.


redacción

La hectárea es una medida universal. Transparente. No da lugar a devanarse los sesos. Pero en Galicia hay otra mucho más punk, tan anárquica como la distribución de las once millones de parcelas que se reparten en la comunidad 16 millones de propietarios, algunos de los cuales no saben ni donde tienen sus propiedades. Es el omnipresente ferrado, una vara de medir que lleva usándose desde que ya nadie recuerda y que todavía hoy trae de cabeza a quienes, de repente, han heredado una finca, «alá arriba no monte», de un pariente que a la hora de testar se acordó de ellos. Por no hablar de aquellos que quieren dejar atrás la vida urbana comprando tierra en el campo. Porque a quienes no lo manejan de cerca, aunque lo hayan leído en los libros de texto, el ferrado los desconcierta. Porque no mide lo mismo en Abadín que en Zas. Tampoco en Neda que en Negueira de Muñiz, aunque entre ambos lugares solo lo diferencien dos metros cuadrados. Pero hay casos donde el cambio en la superficie entre concellos, o a veces hasta entre parroquias, llega a ser de más de más de 500 metros cuadrados. Pasa al comparar el «erótico» ferrado redondelano (69 metros cuadrados) con el de Pedrafita do Cebreiro, donde su superficie es de 578. 

Pero esas diferencias no son ajenas a los que viven en el campo, han nacido o crecido en él, o únicamente han escuchado hablar a sus abuelos de aquellas tierras «de non sei cantos ferrados» que araban con maquinaria inventada por los romanos. Ellos han nacido con la medida y no se les atraganta un ferrado. Porque a la hora de preguntar en las parroquias rurales por el tamaño de una finca o su precio en el mercado libre  lo habitual es hablar en ferrados. De hecho, es la medida que figura normalmente en legajos, documentos de propiedad manuscritos del año de la carracuca... La hectárea es para tratar con la administración y, claro está, con Bruselas. Porque esa medida universal es como el traje de los domingos. El ferrado, que ahora también se estudia en la escuela, es más de andar por casa. Aunque es una medida díscola, también es más natural.

Medida de madera para saber cuánto cereal es un ferrado
Medida de madera para saber cuánto cereal es un ferrado

Su origen es tan antiguo que varias de las razones que explican esas abismales diferencias de superficie entre concellos, algunos de los que ni existían como tal cuando se inventó el ferrado, han quedado difuminadas por la historia. José López Hermida, de la Sociedade Cultural Columba, explica de dónde viene esta medida tan camaleónica: «Ferrado hace referencia a una medida de superficie, pero también de capacidad. La primera, que varía mucho dependiendo del concello en que se emplee, continúa usándose como unidad de medida para medir terrenos agrícolas. La otra era un cajón de madera en forma de trapecio que era usado para medir el grano y, por tanto, variaba en base a que este fuera de cebada, trigo o maíz. La razón de que ambas tengan el mismo nombre es que un ferrado de grano es la cantidad de semilla necesaria para sembrar  un ferrado de terreno».

Para lo que no tiene explicación es para las grandes diferencias que hay dependiendo del terreno. Algunos agricultores explican que la diferencia está en la fertilidad del terreno (cuanto más productivo menos espacio para obtener la misma cantidad de cereal). Otros cuentan que podría ser por la pericia o estilo del agricultor a la hora de sembrar sus fincas. Resolver el misterio es ahora la cuestión. Pero es complicado. Lo que está claro es que en Galicia, como en el Reino Unido, no manda el sistema métrico decimal. Van por libre. 

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