Bergantiños vive la cosecha de patata más larga que se recuerda

En la costa recogieron hace dos meses y en el interior faltan aún más de 30 días


carballo / la voz

Hace ya dos meses que comenzaron a llegar a los mercados las primeras patatas tempraneras, procedentes de la costa, y en muchos puntos de Coristanco, para completar el círculo de este tubérculo faltan aún más de 30 días. Hasta mediados o finales de septiembre no saldrán de la tierra los últimos ejemplares de esta temporada, aunque es posible que todavía quede una cantidad importante para octubre.

La campaña de la patata es la más larga que se recuerda en la zona. Serán más de tres meses, solo si se cuentan los cultivos de exterior, porque en febrero o marzo ya hubo tubérculos, procedentes de invernaderos próximos al mar. Cada vez son más los agricultores que se saltan el calendario poniendo en el mercado un producto que se paga muy bien en las ciudades. A finales del invierno cotizaba entre 2,5 y 3 euros el kilo.

Uno de los principales motivos para que la cosecha se prolongue en la zona más de tres meses es que las plantaciones fueron mucho más espaciadas de lo habitual debido a las condiciones climatológicas que se dieron en los meses de marzo y abril. Tradicionalmente el ciclo arranca en la segunda quincena de marzo. En la costa comienza un poco antes, pero no suele retrasarse más allá de abril. A causa de las lluvias, esta mes hubo plantaciones incluso en mayo.

La cosecha será abundante, pero no como hace dos temporadas. La pasada fue especialmente parca y la anterior, extraordinaria de cantidad y calidad. Eso supuso unas variaciones de precios muy importantes.

Cotización

De momento, la cotización es buena, en torno a los 90 céntimos en los mercados de la zona. Los tubérculos tienen buen calibre, pero no hay demasiados por planta. Hasta ahora el mildiu apenas ha hecho acto de presencia, pero las altas temperaturas y las lluvias que comenzaron ayer están poniendo en guardia a los productores, puesto que es fácil que en estas condiciones el hongo se deslice hasta los tubérculos.

De momento, la patata de Bergantiños no se ha visto perjudicada por la llegada de otras de fuera. Están recogiendo en Valladolid, un poco antes de lo habitual porque hay demanda, pero los precios son bastante elevados, por lo que con cotizaciones similares la patata gallega tiene una buena cuota de mercado. Distinto es cuando el producto castellano sufre una caída de los precios por la abundancia.

La sequía que se está viviendo en varios países europeos está dando ventaja a Galicia, que ya tiene lista su producción.

Nada inventado

Los que crean que en agricultura está todo inventado están muy equivocados. En la zona rural los tiempos también avanzan que es una barbaridad y la victoria es de los que se atreven. Cada vez más, los ciclos naturales están cambiando con nuevos tratamientos y, sobre todo, con más conocimientos. El campo evoluciona, es para valientes y puede convertirse en una salida laboral interesante. La agricultura es la sal de la tierra.

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«Non vai ser a chea de hai dous anos, pero non teremos moita queixa»

Manuel Quintela es uno de los principales productores de patata de la zona. Tiene sus tierras en Coristanco, donde se dan los tubérculos más afamados. Todavía le quedan cinco semanas para poder comenzar a recoger sus campos, pero, por lo que ha visto hasta el momento, la cosecha se presenta buena. Todo el mundo ha plantado más porque los precios de la última campaña fueron muy altos. «Non vai ser a chea de hai dous anos, pero non teremos moita queixa», augura.

Él es representante en la comarca de Pataca de Galicia, donde hay pocos productores de Bergantiños, que no acaban de estar de acuerdo con que a su producto, de cultivo artesanal, se le compare con el mucho más mecanizado procedente de Xinzo de Limia. Además, la patata coristanquesa, y de su entorno más inmediato, se paga mucho mejor, por lo que no hay necesidad de que lleve el sello de la indicación geográfica.

A mediados de este mes comenzará a quemar las plantas, para evitar que los hongos puedan llegar hasta las patatas bajo tierra. Se trata de una práctica que debe realizarse un mes antes de la recolección. A partir de entonces la suerte echada. «Ata que non levantas o campo non sabes ben o que vas atopar», reconoce. La calidad y el calibre serán los que determinen el precio de cada kilo de la cosecha. Eso y el mercado, que se presenta favorable.

En Lestón siembran una semana y recogen la siguiente

Domingo Tuset es ganadero de Lestón y tiene una tienda de productos del campo en Paiosaco. Planta patatas para sus clientes y para consumo propio y es hombre de experimentos, pero este año se ha superado a si mismo. El día 1 de agosto plantó una finca de 15 ferrados de patatas y seis días más tarde recogía las de otra finca.

Lo habitual es que la campaña comience en marzo, pero Domingo Tuset ya la retrasó el año pasado. En junio del pasado año se encontró con una buena cantidad de patata de siembra que no había vendida y por no tirarla, la plantó. El resultado fue muy bueno. Hubo una buena cosecha que vendió a sus clientes. Él mismo se sorprendió de que le pidieran de aquella cosecha tan tardía y que había resultado de tanta calidad.

Esta vez no le quedó simiente que aprovechar, pero sí patata de consumo, de una variedad que le piden sus clientes, muchos de ellos hosteleros. La eligen porque carece de ojos, es muy regular y tiene la carne blanca. «Sempre ando barrenando da cabeza», reconoce Domingo Tuset. Esta vez, sus pensamientos dieron lugar a una siembra completamente a destiempo. Uno de sus hijos le hizo ver que los tubérculos almacenados comenzaban a germinar y ambos pensaron que sería una buena oportunidad para hacer una prueba. Puestos a ello, eligieron una finca grande, pero no consiguieron llenarla. «Fastidioume non poder acabar», dice, por lo que pidió restos a sus vecinos y conocidos, pero la última cosecha ha sido muy escasa y no ha quedado casi nada.

Domingo Tuset reconoce que no tiene demasiadas esperanzas en la nueva plantación porque no es una patata tratada para la siembra, por lo que puede pasar cualquier cosa. De todos modos, lo que menos le preocupa es precisamente haber elegido agosto para plantar, cuando buena parte de la zona está recogiendo.

En todo caso tiene claro que acortará notablemente el ciclo y que con humedad y altas temperaturas la patata germinará mucho antes, pero tendrá que hacer frente a muchas dificultades. La principal será encontrarse con que la recolección coincida con noviembre, uno de los meses más lluviosos en la zona.

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