Demasiado pájaro para tan poco cultivo

La reducción de las fincas de labranza convierte a las que hay en verdaderas dianas para las aves; los agricultores se defienden con todo tipo de objetos reflectantes y que hacen ruido


Redacción / La Voz

Es uno de los problemas más antiguos de la agricultura. ¿Cómo defender la finca para que las semillas que empiezan a brotar no sean víctima de las diferentes especies de aves? La situación, lejos de solucionarse, ha empeorado en los últimos años. Y es que cada vez hay menos cultivos, pero el número de pájaros sigue siendo el mismo. «En zonas nas que xa non se cultiva habitualmente, os que quedamos somos como unha diana», explica Benigno Ruiz, investigador de la Escola Politécnica Superior de Enxeñaría. Los métodos para combatir a estos aéreos atacantes, en cambio, siguen siendo los de toda la vida. Aunque hay químicos que se emplean como repelentes, son los espantapájaros, las cintas reflectantes o las tarabelas las que más utilizan los agricultores.

En la escuela universitaria han probado todo tipo de sistemas para mantener a los pájaros alejados de sus fincas. Pero reconocen que esto no es tarea sencilla. Los diferentes métodos funcionan, «mentras os paxaros non se acostuman a eles. Pero os paxaros son moi listos e, en canto se acostuman, xa deixan de facer efecto», explica Ruiz. Acaba de adquirir una tarabela moderna. «É un cacharro que é coma un muíño de vento, con aspas. Ten unha tira con cravos que bate sobre unha lata e fai ruído. É superantigo», asegura. Confía en que este sistema sea suficiente para espantar a los animales, pero reconoce que tiene sus inconvenientes. «Se non hai unha brizna de aire non se move, e non serve para nada», explica.

Otro sistema muy popular son las figuras de búhos, que cada vez se pueden ver más en las fincas gallegas. «Aínda que este é un animal que traballa de noite, os paxaros deben de terlle medo», argumenta. Están también los tradicionales espantapájaros, que ahora se llenan de cintas reflectantes para asustar más. «Nós tamén imos probar con botellas de plástico. Abrímoslle a base e facemos como unhas aspas que se moven», argumenta. Lo que está claro es que el método que se emplee debe cumplir dos premisas: moverse y hacer ruido. Ruiz explica que, en los últimos años, se ha puesto también de moda «o que eu chamo informatizar a finca, enchela de DVD e CD vellos», afirma.

Buscando entre los métodos más modernos, se encuentran los sistemas de ultrasonido, «que funcionan como cos roedores, os espantan». Y hay hasta productos químicos que son un repelente para todo tipo de aves, pues desprenden un olor que las espanta. «Eu teño visto ata xurelos en mal estado colgados na finca porque desprenden mal olor e os paxaros non se achegan», concluye. Alternativas, al final, hay para todos los gustos y bolsillos.

El falso mito de que las redes están prohibidas 

Existe la creencia entre los agricultores de que no se pueden utilizar redes para proteger los cultivos, pues esto supone una amenaza para los pájaros. Son muchos los que piensan que pueden enfrentarse a una importante sanción del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) por utilizar estos sistemas. Nada más lejos de la realidad, explica el teniente Álvaro Lago, responsable de este servicio en la provincia de Pontevedra. «Hay unas redes de caza, no selectivas, que son conocidas como redes japonesas, que es cierto que están prohibidas», argumenta. Pero estas, insiste, nada tienen que ver con las que se colocan sobre los cultivos o incluso sobre los árboles frutales.

En la prohibición que existe sobre esas redes de caza, cuyo uso sí que está penado con importantes sanciones, es donde, en opinión del teniente Álvaro, se ha generado la confusión. «Que se interprete que cualquier tipo de red está prohibida no es correcto. Hay que ver la intención con la que se pone», asegura. De hecho, estas redes de caza se suelen colocar en posición vertical y se distinguen fácilmente de las que utilizan los agricultores. «Se diferencian perfectamente porque si pones una red en vertical seguramente no sea para proteger nada», dice.

restricciones sobre el tamaño y grosor

No existen tampoco, en agricultura, restricciones sobre el tamaño de los agujeros que debe tener la red o sobre su grosor. «Si uno pone una red para proteger sus cultivos y ve que en ella cae un pájaro, lo que tiene que hacer es soltarlo», afirma. Y explica también que «la normativa es diferente según las comunidades autónomas». Reconoce que, en Galicia, se ha extendido la leyenda de que no se pueden utilizar las redes para proteger los cultivos, «pero es como lo de recoger piñas en el monte. No está prohibido, lo que pasa es que aquí los montes son privados y tiene dueños», sostiene.

Sobre lo que sí existen restricciones es sobre el uso de venenos. Estos están totalmente prohibidos para todo tipo de animales. En cuanto a los fitosanitarios de uso profesional, el teniente Lago recuerda que los agricultores deben estar posesión del título para poder aplicarlos. «Así ya saben qué cantidades tienen que utilizar para no dañar a los animales», concluye. 

Tanzil, una cinta que vibra y espanta a los atacantes

Uno de los últimos inventos para combatir los problemas que ocasionan las aves lo ha diseñado la empresa Impex Europa, de Vilagarcía. El sistema es completamente ecológico y no daña ni a los cultivos, ni a los pájaros que intentan atacarlos. Se trata de una cinta que se coloca encima de las plantas y que emite una pequeña vibración. Es este ruido el que espanta a los pájaros, que ya ni se acercan, aseguran en la firma. Tanzil es el nombre bajo el que se comercializa.

«Es una cinta sonora que con el viento, o con una brizna de aire, vibra y emite un sonido. Si hay poco viento, nosotros no lo oímos, pero los pájaros sí y no se acercan al cultivo», explican desde Impex. Funciona con todo tipo de aves y su principal ventaja es que no causa daño alguno. Ni a la cosecha, ni a ninguna de las aves que se acercan. «No tiene veneno ni pueden quedarse enganchadas», concluyen. 

«Merquei un moucho dos que xira a cabeza e se ilumina e funciona, non se achega un corvo»

María Carramal es una agricultora ecológica de Meis que utiliza sistemas naturales en sus cultivos

María Carramal es una agricultora ecológica que tiene sus fincas en el entorno de Armenteira, en el municipio de Meis. También allí los pájaros son un problema, sobre todo en esta época del año en la que se planta maíz y habas. «Cando sementas os paxaros van algo á finca, pero o que de verdade lles gusta é cando nacen as primeiras follas. Tiran pola planta e levan todo, a semente tamén», explica. Ella utiliza, sobre todo, soluciones tradicionales, como espantapájaros hechos con bolsas de plástico, para que hagan ruido. Aunque ha encontrado un nuevo sistema. «Merquei un moucho dos que xira a cabeza e se ilumina e funciona, non se achega un corvo», cuenta. Reconoce que hay otros sistemas, como productos químicos que actúan como repelentes, pero ella ni se los plantea pues sus fincas son totalmente ecológicas.

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