El campo gallego no tiene seguro

Solo el 2 % de la superficie que se cultiva en la comunidad está cubierta por una póliza


redacción / la voz

Los agricultores y ganaderos gallegos siguen sin confiar en los seguros agrarios a la hora de proteger sus cultivos ante determinadas contingencias. De hecho, Galicia es, en proporción al peso específico del sector y a la superficie agraria útil (SAU) disponible, la comunidad que menos pólizas tiene suscritas de todo el país. Ni siquiera la sucesión de períodos excepcionalmente secos o los fuertes temporales de viento y lluvia registrados durante los últimos años han propiciado que los profesionales del campo vean en la meteorología un riesgo importante frente al que deban prevenirse.

A día de hoy, apenas 13.000 de las 620.000 hectáreas consideradas como SAU en la comunidad cuentan con una póliza que permita a su propietario recuperar los daños causados en sus cultivos por la lluvia, el granizo, las heladas, la sequía o, incluso, la actividad de animales silvestres como los jabalíes.

«Bien sea porque hasta el momento nunca ha sido un problema importante para su actividad, bien por otros motivos, lo cierto es que la meteorología sigue sin estar considerada como un factor de riesgo importante para las granjas gallegas» apuntan desde Agroseguro, agrupación que aglutina a las 21 principales compañías del país del ámbito de los seguros agrarios combinados.

Según sus datos, durante la presente campaña solo se han suscrito en la comunidad 471 pólizas en el sector de la uva para vino, que se corresponden con una superficie de 1.129 hectáreas, cuando el total dedicado en Galicia a esta actividad está por encima de las 25.800 hectáreas. Otro tanto sucede con sectores como los de los cereales o las patatas -durante este año se cultivaron 37.300 y 18.000 hectáreas, respectivamente-, donde se contrataron 125 pólizas de seguro o, lo que es lo mismo, solo 596 hectáreas de terreno quedaron cubiertas.

Si reducida es la superficie agrícola asegurada, la forestal podría calificarse de anecdótica. Tanto es así que, de los 1,3 millones de hectáreas de terreno con arbolado existentes en la comunidad, solo 1.500 se encuentran protegidas frente a eventualidades como vientos fuertes o incendios. Solo 112 de los más de 70.000 propietarios de monte se interesan en Galicia por un producto que, por menos de siete euros la hectárea, cubre, entre otros, los gastos derivados de la repoblación y regeneración de la masa forestal, incluidos los costes de sacar la madera estropeada.

Recogida de animales muertos

Más interesados en los animales que en los cultivos. Esa es la realidad del campo gallego a tenor del tipo de seguros que suscriben las granjas. Afirmación que comparten desde Ucoga, una de las principales corredurías de Galicia por volumen de contratación. «O que máis se asegura son os animais, tanto por accidentes como pola retirada e destrución de cadáveres, e o millo, a día de hoxe o principal cultivo no agro», explica Iván Novo, director general de esta empresa, que reitera la reducida implantación que tienen los seguros agrarios en la comunidad. «Ata hai uns anos que empezou a cambiar, a meteoroloxía nunca foi un problema para o agro. Agora tómase cada vez máis conciencia do importante que é protexer cultivos coma o do millo, sobre o que sustentan a alimentación as granxas leiteiras. Tamén, por suposto, a póliza que cobre os gastos derivados da recollida de animais mortos, porque é algo que sucede habitualmente e que, de non dispor dun seguro, suporíalles un custo moi elevado aos gandeiros», dice.

Esta modalidad es, de largo, la más contratada en Galicia, donde se suscribieron 42.982 contratos de este tipo. Por un precio de seis euros por cada res, se hacen cargo de la retirada y destrucción de los animales muertos en la explotación. Contingencia que, de tener que ser sufragada por los propios ganaderos, supondría un desembolso medio de unos 200 euros por vaca.

10.000 hectáreas de maíz

En el caso del maíz -Galicia siembra más de 70.000 hectáreas, el 75 % del total de España-, se aseguraron más de 10.000 hectáreas, una cantidad que va en aumento con cada nueva campaña, a pesar de que el plazo máximo de contratación perjudica a Galicia, tal y como apuntan desde el propio sector. «O feito de ter que contratar antes de mediados de abril prexudica os agricultores galegos porque, en moitos casos, aínda non saben as leiras nas que van sementar», apunta el responsable de Ucoga en Galicia, que destaca lo barato que supone, sin embargo, suscribir esta modalidad en relación con los riesgos cubiertos. «Por menos de 20 euros a hectárea, o 1 % do que custa sementar unha hectárea de millo, podemos estar protexidos fronte a minguas da produción derivadas do mal nacemento, das inclemencias meteorolóxicas ou do ataque dos xabarís».

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