Aviso en la Audiencia a un testigo: «El tuteo tiene usted que eliminarlo»

El usteo es cada vez menos utilizado en las relaciones de los ciudadanos con la autoridad, incluso en el campo judicial


«El tuteo tiene usted que eliminarlo». El aviso de la magistrada María Luisa Sandar tardó en calar en el hombre que en su día presentó la correspondiente denuncia y en ese momento prestaba declaración en el juicio en la Audiencia por apropiación indebida de un tractor. El interpelado pidió disculpas, pero poco después incurrió en el mismo error, y la jueza señaló: «Ya comprendo que le cuesta. Hasta parece que lo hace adrede». Y de nuevo hubo petición de disculpas, pero aún faltaba una tercera ocasión de tuteo y fue dirigido a la propia jueza: nuevo aviso y, esta vez, sí que surtió efecto la advertencia. El tuteo se ha extendido de tal modo en los usos sociales que hasta se utiliza por una gran parte de los ciudadanos, consciente o inconscientemente, en la relación con la autoridad, incluso, como se puede observar con cierta frecuencia, en el ámbito judicial; en el caso de ayer, al dirigirse tanto a los abogados como a la propia magistrada.

En la sala de vistas de la Audiencia se juzgaba a un hombre acusado de apropiación indebida, para el que el fiscal solicita una condena de dos años y seis meses de prisión, así como nueve meses de multa a razón de 12 euros diarios. El abogado defensor solicita la libre absolución de su patrocinado. La acusación particular incrementa la petición de pena con respecto al ministerio público.

Según el denunciante y el relato de la fiscalía, en mayo de 2015 le fue entregado al acusado, en calidad de préstamo, un tractor. Quien lo cedió lo hizo, según declaró ayer, para que pudiese trabajar, porque tenía los otros averiados. Parece que confiaba en que si quien recibía la máquina podía prestar los servicios agrícolas a los que se dedica, él podría cobrar lo que se le adeudaba. Pasaba el tiempo y no lograba recuperar el tractor; año y medio después, acudió a la Policía y fue esta la que lo recuperó.

Por su parte, el acusado aseguró que no fue un préstamo sino una compra-venta. Hay un albarán que documenta la entrega del vehículo. Afirmó que se llegó a firmar un contrato (que no apareció), lo que negó el denunciante. Como aspecto curioso en este caso, cabe destacar que la propiedad del vehículo no fue transferida y que el pago del obligado seguro corrió en todo momento a cargo del denunciante.

Deterioro

Un aspecto singular en el juicio de ayer fue el análisis de la evolución del estado del tractor desde que salió de las manos del denunciante hasta que lo recuperó por mediación de la Policía. El desgaste o deterioro sufrido por la máquina fue enjuiciado de modo muy distinto por las dos partes. El abogado de la defensa llegó a insinuar alguna duda acerca de que la máquina que aparecía en fotos anteriores a la entrega al acusado fuera el que dio pie a que este asunto llegase a la vía penal

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