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Del «se non chove ímolo pasar moi mal» al «xa mellor que non veña moita»

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

AGRICULTURA

ROI FERNÁNDEZ

La ausencia de lluvia en invierno deja consecuencias desiguales en el campo gallego

05 abr 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

El caudal de los ríos circula bajo desde el pasado mes de enero ante la escasez de precipitaciones de los últimos meses. Ayer incluso se registraron 27 grados en Ourense y no se prevé que se levante la prealerta por sequía hasta mayo. Pero, ¿cómo afecta esta situación al campo gallego? De manera desigual. Mientras en algunas zonas, como en Santiago, se quejan de que la hierba ensilada es escasa, en otros puntos como en Pontevedra, dicen que si ya no llovió, ahora que no llueva de manera intensa para no echar a perder los cultivos. En Ourense, en cambio, ni se nota la ausencia de agua en el campo, mientras que el sur de Lugo están expectantes por ver cuánto lloverá hasta mayo.

Santiago

XOAN A. SOLER

En Trazo. Existe un temor generalizado al impacto que tendrá si se prolonga la sequía durante más tiempo. Víctor Bello, ganadero y agricultor con 280 vacas y 50 hectáreas dedicadas al cultivo de maíz en Trazo, afirma que los efectos son ya notables, porque en su zona, ribereña del Tambre, la hierba ensilada apenas alcanza de media el 70 % de lo que ha sido habitual en esta época en años anteriores. Las fuentes manan como si estuviéramos en junio y en las fincas los tractores pasan sin que el terreno ceda bajo su peso, «cando a estas alturas outros anos non se podía entrar». Bello explica que no ha podido realizar el corte de hierba previsto para hace quince días y está muy preocupado por el maíz, que debe sembrar a principios de mayo, porque «non hai humidade suficiente». Este ganadero con 21 años de profesión no recuerda una situación similar salvo la vivida hace una década y que conllevó una ola incendiaria en verano. Espera una primavera lluviosa porque, de lo contrario, «este ano vai ser moito peor e ímolo pasar moi mal».

En Xallas y Barcala. En las comarcas ganaderas de Xallas y Barcala, el crecimiento de la hierba para forraje está más ralentizado que otros años y aunque existe preocupación, de momento no se considera un problema grave. «Á herba non lle gusta este tempo tan frío, sobre todo nas zonas altas, onde as puntas están queimadas», dice Marcial Leis, ganadero de Negreira.