¿Y si convertimos los montes en parques y los disfrutamos?

La Diputación lanza una línea de ayudas económicas para disfrutar los montes. Con dos requisitos: uso público y 50 hectáreas


pontevedra / la voz

«¡Se a metade da prvincia é monte!». César Mosquera, vicepresidente de la Diputación, tiene claro que por espacio, no será. Sabe que el plan que pretenden lanzar desde el organismo provincial se va a encontrar con varias dificultades, y algunas complicadas de superar, pero la elección de terrenos no será. El objetivo de la línea de ayudas que acaba de anunciar es claro: aprovechar las sierras, montes y zonas altas de Pontevedra para los vecinos. La forma de hacerlo, también: creando parques forestales, una figura muy distante de las zonas verdes que se pueden arreglar con una pequeña superficie ajardinada y unos columpios para niños.

No. La propuesta que lanza el ente provincial pretende abrir los montes al público para que se aprovechen sin renunciar a su uso actual. Con un «¡que máis quixera eu que poder abrir un monte que estea adicado á agricultura ou á enoloxía aos cidadáns!», resume Mosquera su propuesta. También la ganadería y otro tipo de explotaciones tendría cabida en un proyecto para el que apenas hay requisitos. Los pocos que hay, eso sí, necesitan de una voluntad clara.

El primero de ellos es la superficie. Los espacios que quieran convertirse en parques forestales deberán tener, como mínimo, cincuenta hectáreas de extensión; es decir, unos cinco campos de fútbol. Y una segunda, más compleja, si cabe: su titularidad pública. La Diputación quieren esquivar los compromisos con comunidades de montes que al año siguiente vuelve a restringir su uso o acuerda otra alternativa para esos terrenos. Si la apuesta del organismo provincial es seria, la de las juntas de montes, también. Por eso, el acuerdo solo se firmará entre la Diputación y el concello implicado. Y por un tiempo mínimo de veinte años. Aunque la Ley de Montes establece un período mínimo de seis años, la intención del ente pontevedrés es darle continuidad en el futuro, y a largo plazo.

Para empezar, porque las obras que se llevarían a cabo para construir una zona de esparcimiento llevarían su tiempo. Proteger el entorno y evitar trabajos bruscos que lo modifiquen es una de las prioridades sin las que el proyecto perdería parte de su sentido.

La fórmula que más se ajusta a los intereses de ambas partes sería la firma de un convenio entre el concello y la comunidad de montes para la cesión del uso. También los trámites administrativos llevarán su tiempo. Por eso, la Diputación no descarta cerrar esta primera convocatoria -de 1,2 millones de euros- sin agotar todos los fondos. En ese caso, sacará una nueva partida este mismo año. Y, el que viene, otra. De esta forma las subvenciones podrán emplearse tanto para realizar el proyecto del parque forestal como, más adelante, para actuaciones concretas.

Los candidatos pueden ser decenas: desde Miraflores (Sanxenxo) hasta Acibal (Moraña, Barro y Pontevedra), pasando por Cotorredondo (Vilaboa) o Gagán (Marín).

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