La calificación del suelo complica las certificaciones


La madera, de pino y eucalipto, certificada se paga cuatro euros tonelada por encima de la que no lo está. En los montes se aplica la de gestión forestal, más conocida como FSC (Forest Stewardship Council). El proceso conlleva la contratación de una empresa acreditada, que realizará la auditoría. Supone un desembolso, pero también tiene beneficios. La vigencia es de 5 años, aunque se realizarán inspecciones anuales para verificar el cumplimiento de los requisitos.

Supone, básicamente, garantizar la sustentabilidad de los montes con calidad y cuidado del medio ambiente, entre otras cuestiones. Cada vez hay más parcelas forestales con este tipo de certificación, pero no todas pueden acceder a ella.

Juan Pena explica que uno de los problemas con los que se están encontrando para las certificaciones tiene que ver con los planes urbanísticos municipales o la Lei do Solo de Galicia. Muchos montes actuales fueron convertidos en terrenos agrícolas o viceversa. La cuestión es que para las certificaciones es necesario que las parcelas estén calificadas como área forestal exclusivamente, lo que no se da en muchas ocasiones, sobre todo en el caso de concellos que no tienen PXOM reciente.

La asociación de propietarios Promaber se está poniendo en contacto con los gobiernos locales para intentar que los montes que existen en la realidad sean considerados como tales a nivel urbanístico, con el fin de facilitar la certificación de la madera y, también, la gestión ordenada de las plantaciones.

Para Promaber, las certificaciones son muy importantes porque garantizan que se cuida el monte para obtener mejores rendimientos, lo que hace que se incremente la defensa contra los incendios forestales.

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