Cuanto más feo... más sabroso

¿No dicen que la belleza está en el interior? Algunos alimentos son perfectos. Otros, únicos


Estamos acostumbrados a afear lo que no se ajusta al ideal. Parece que solo gusta lo bonito, incluso a la hora de comer. ¿Comemos demasiado con los ojos, sin pensar? «Una planta no es como una fábrica de tornillos, en la que todos salen igual», advierte Antonio, agricultor ecológico de Almería. Hay fruta y verdura rica y sana, asegura, que se descarta por no cumplir los cánones estéticos que decantan la selección ¿artificial? ¿No solemos decir que la belleza está en el interior? Para atender a la demanda de esas personas menos preocupadas por la estética alimentaria que por la calidad del alimento existe un movimiento: Ugly Food. Puesto de moda por el cocinero británico Jamie Oliver, esta corriente que descubre el encanto de la «comida fea» está logrando que en tiendas y cocinas se abran paso esos alimentos que la naturaleza no ha hecho perfectos, sino únicos.

Todavía con poco recorrido en España, el concepto de la Ugly Food lo promueven empresas como la catalana Espigoladors. Montada por voluntarios, muchos de ellos en situación precaria, empezó por recoger en las fincas de los agricultores las calabazas muy cabezonas o esos pimientos retorcidos cuyo sino es quedarse sin comer. A partir de ahí se abrió una vía de negocio que llevó a las tiendas e instituciones sociales la verdura y la fruta descartada de agricultura sostenible.

Come Vida, la única firma con productos biodinámicos con sello Demeter -ecológicos y cultivados con los ciclos de la luna- también distribuye frutas y verduras Cinderella (?Cenicienta?, en italiano, capaces de obrar una transformación) y entrega directamente en casa. En el primer país productor de fruta y verdura ecológica de Europa, quieren que la gente pueda comer «cosas buenas ecológicas a un precio asequible», como ya permiten muchas fruterías baratas adquiriendo productos convencionales considerados de segunda como estos. Come Vida proyecta trabajar en red con otras provincias carentes de circuitos para dar salida a estos alimentos libres de pesticidas.

En España compramos y comemos los productos «menos guapos» (un 20% de la producción), porque aquí se queda lo que la exportación no acepta. Eso no quiere decir que los «feos» no tengan buen aspecto, solo que pueden tener pequeños defectos superfluos. La verdura ugly «es a veces más irregular», dice Julio Arroyo, expresidente de la Asociación de Agricultura Biodinámica de España, que, como asesor de fincas biodinámicas, está «cansado de ver cómo se malogran esos productos imperfectos por fuera pero sanos». Y ojo: «científicamente probado, más nutritivos que los convencionales».

Sandra, consumidora de ugly food bio, critica los «precios inflados de grandes superficies y tiendas ecológicas que venden a precios de primera, cuando esta fruta y verdura bio (a veces algo más fea, pero no siempre) es la oportunidad que muchos encuentran para comer sano». Nos han hecho creer que un producto bueno tiene que ser caro, advierte Sandra, «cuando hay algunos como el kumato que no saben a nada», dice. Por su parte, María afirma no haberse llevado nunca un susto con ninguna verdura ni fruta de Come Vida. ?¡No son tan feas!... y peladas o troceadas no hay diferencia?, dice esta madrileña «preocupada por lo que come» e insatisfecha por la «falta interés institucional en divulgar entre los consumidores los beneficios de los alimentos ecológicos».

Pero que no nos den lo feo por bueno sin más. El sector ecológico advierte que varias de las fruterías baratas convencionales venden piezas con restos de residuos. Ugly Food defiende ante todo la calidad.

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