El oro dulce seduce a los ladrones

Los apicultores comienzan a instalar alarmas y cámaras de vigilancia para prevenir los robos en las colmenas. Solo el 30 % de los casos se denuncian


vigo / la voz

A tres minutos de la congestionada autovía A-55 que comunica Vigo con Ourense el asfalto se convierte en un vergel. En un recóndito soto de Bembrive, lleno de robles y zarzamoras se ocultan de la vista de curiosos y potenciales ladrones quince colmenas. Allí, las abejas se encuentran en plena producción de miel en un paraje salpicado de mil flores, árboles frutales y silvas. A su propietario José María Seijo, presidente de la Agrupación Apícola de Galicia le han robado ocho instalaciones que tenía colocadas en fincas de kiwis de Tomiño y Salceda. Los productores de esa fruta llaman a las puertas de los apicultores cada primavera. Las abejas son fundamentales para polinizar el fruto y garantizarse una buena cosecha.

Pero el ambiente campestre y bucólico se ha visto alterado en las últimas semanas. La oleada de robos tiene conmocionados a los ganaderos. Al dueño una explotación de la zona de Peinador, en Vigo le han robado veinte colmenas, a otro de Crecente, 40. En Noia y Combarro ha habido también sustracciones importantes. Peor ha sido en la zona fronteriza de Ourense con Portugal. En municipios como Verín, Xinzo o A Gudiña han sido esquilmadas las instalaciones apícolas. En algunos casos los apicultores han sufrido robos de medio centenar de colmenas.

La Agrupación Apícola de Galicia tiene registrado 1.200 robos, pero se han producido muchos más. Los daños son millonarios «Solamente se denuncian el 30 por ciento de los robos» asegura José María Seijo. Otros años se han producido sustracciones ocasionales pero en estas últimos semanas se han incrementado por la alta demanda que registra la apicultura. «Están dado muchas subvenciones para montar explotaciones de abejas y en el mercado no hay material suficiente para abastecer a la demanda», apunta la agrupación. A esta importante factor se suma el aumento del precio de la miel que ha pasado en poco tiempo de valer 2,8 euros el kilo a cotizarse a casi 5 euros.

El grupo Roca de la Guardia Civil, especializado en delitos que se producen en el medio rural, ha establecido un dispositivo especial para atajar este tipo de robos. En algunos casos se trata de ladrones procedentes de lugares cercanos al entorno de las víctimas. A veces se han localizado colmenas sustraídas a tres kilómetros de la finca de donde fueron robadas. En los robos de grandes cantidades se sospecha de bandas organizadas que tiene cierta infraestructura para llevar a cabo sustracciones de material que intentan revender en ferias o en circuitos alternativos de España y Portugal. Las pesquisas están centradas en al menos dos grupos «que saben lo que se traen entre manos».

El grupo de la Guardia Civil tiene mucho trabajo porque los efectivos son limitados y los delitos en el ámbito rural van en aumento. Las granjas de todo tipo son objeto de expolios. En Noia se produjo un robo en el que se llevaron más de 2.000 euros en material de apicultura como extractores de miel, cubas, etc.

Existen apicultores que trasladan las colmenas de un sitio a otro en función de la floración. Seijo señala que cuando termina la floración del eucalipto ahora se produce la del castaño y la zarzamora en la zona de Ourense. Los ladrones están pendientes de estos movimientos.

Tecnología

La preocupación ha llevado a muchos a tomar medidas. Lucía Cerqueira, especialista en seguridad señala que «en algunos casos es posible instalar un cierre perimetral alrededor de las colmenas. Otras veces no se puede hacer si el lugar está muy aislado. Debe haber una oficina o una edificación cerca para poder colocar el sistema. La alarma tiene que estar bajo cubierto».

Pero la innovación tecnológica permite que haya apicultores que estén usando ya un dispositivo que les envía un mensaje al teléfono móvil si se mueve su colmena y además estas pueden ser localizadas mediante GPS, señala Ester Ordóñez, veterinaria de la Agrupación Apícola.

Todas estas medidas son el resultado de la preocupación existente en el sector para salvaguardar el oro dulce gallego por el que se ha interesado incluso el colmenero de Buckingham Palace. Los precios de la miel gallega cotizan al alza y el producto se distribuye a toda España a través de grandes centros comerciales en tiendas de delicatesen o en mercados internacionales como Alemania, Países Árabes, Japón, Francia e incluso se está introduciendo en Estados Unidos.

Más de 3.400 apicultores gallegos

En Galicia trabajan 3.400 apicultores con un total de 117.000 colmenas, aunque asociados en la Agrupación Apícola hay solamente 800 con unas 50.000 casetas. Hay 28 envasadoras certificadas que comercializan la miel de Galicia con garantía de denominación de origen. Amparados por el consello hay 300 apicultores con cerca de 35.000 colmenas repartidas en 895 colmenares, señala María de Diego, secretaria del Consello Regulador Mel de Galicia, que acoge el mayor volumen de producción de las mieles con denominación de origen de España. El crecimiento de la producción de miel de Galicia fue continuo alcanzándose en el año 2014 un total de 298 toneladas con denominación de origen.

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