«La imagen del funcionario que no trabaja muchas veces no es real»

El exjefe de Extensión Agraria destaca la evolución del sector vitivinícola


ourense / la voz

Aunque nació en Valladolid, después de 35 años aquí es un ourensano más. Pocos, de hecho, conocen mejor el medio rural de la provincia que José Mariano Pérez Fernández, que se ha jubilado recientemente después toda una vida dedicada al servicio público en materias relacionadas con las actividades agrícolas. La falta de relevo generacional o el pequeño tamaño de las explotaciones son algunos de los problemas que siguen lastrando a un sector que, salvo excepciones, está perdiendo empuje en la economía ourensana. Ese es, muy resumido, el diagnóstico de José Mariano Pérez.

La historia de su vínculo con Ourense arranca en el año 1979. Después de estudiar la carrera de ingeniero técnico agrícola en Madrid, aprobó una oposición para trabajar en Extensión Agraria. Su primer destino fue Ponteareas y el segundo, A Cañiza. Llegó a la capital ourensana cuando fue nombrado supervisor jefe del servicio a nivel provincial, un cargo que mantuvo hasta el año 1997.

Fue una tarea muy absorbente y en este punto Pérez hace hincapié en que «la imagen del funcionario que no trabaja muchas veces no es real». Pese a la dedicación que exigía su tarea, él considera que resultaba muy gratificante. «Al principio hacíamos muchas cosas con las comunidades porque en el medio rural quedaban muchas cosas por hacer y antes de nada, había que conseguir que los pueblos tuviesen por ejemplo, abastecimiento de agua y alcantarillado», explica. El contacto directo con los agricultores, con los vecinos, era su día a día. Ahora, según dice, las oficinas que quedan de Extensión Agraria ya no hacen tanto ese trabajo de campo y, en cambio, se dedican más al papeleo.

En todo caso, Pérez destaca que se hicieron muchas cosas gracias a ese servicio. Destaca especialmente el desarrollo del sector vitivinícola desde que se reestructuraron los viñedos a finales de los ochenta para apostar por el vino de calidad. Respecto a este asunto, José Mariano Pérez destaca la evolución tecnológica que propiciaron los fondos europeos que llegaron a las bodegas. El dinero de Europa «se ha aprovechado y muy bien; es palpable, se puede ver en los equipos tan modernos que ahora se utilizan en el sector».

Extensión Agraria era su vida, pero en el año 1997 recibió la llamada de Cástor Gago, que había sido nombrado conselleiro de Agricultura. Este, que era subordinado de Pérez como responsable de la oficina de Verín, quería a su jefe en su equipo, se intercambiaron los papeles y lo convirtió en director xeral. En ese cargo duró tres años, hasta que Gago cayó por la polémica de las vacas locas. Esa etapa fue «muy dura» en la consellería, relata.

Del currículo vital de José Mariano -que ahora puede dedicarse con más intensidad a su mujer, su hija y su nieta- también cabe destacar que fue el impulsor de la segregación de Ourense del colegio de ingenieros agrícolas de Coruña en el año 2003.

josé mariano pérez fernández

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