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Los eidos o la naturaleza vivida de forma íntima

La Voz

AGRICULTURA

04 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Guitián encontró una buen guía en la poesía Novoneyra: «Cita topónimos y unas sesenta o setenta plantas concretas. Refleja muy bien la flora de su entorno en Parada, la flora de la sierra alta». No es solo una visión contemplativa de la naturaleza, sino la convivencia humana con ella. «Él decía que los eidos eran lugares que se pueden identificar con nombres, pero también son lugares íntimos, que han sido vividos», explica Guitián. Es una naturaleza en parte virgen, en parte transformada por la acción humana, y esto tiene su reflejo en la flora citada por el poeta, que incluye también referencias al ciclo agrícola o el uso del lino.

En sus versos, Novoneyra hace gala de su sensibilidad con las palabras pero también su capacidad para observar los cambios de color en árboles y frutos siguiendo los ritmos de las estaciones, en un conjunto telúrico de resonancias míticas, que a la profesora y escritora Carmen Blanco, autora del prólogo de la guía remiten a la diosa romana Flora. «Mil Floras» e «mil asombros», resume el espíritu de la sierra en su texto.