De la construcción a la huerta ecológica en solo seis meses

Dos jóvenes de Cerqueda dejaron sus trabajos para montar invernaderos


carballo / la voz

A Víctor Suárez se le acumulan las clientas en el pequeño puesto que tiene en la plaza do Concello de Carballo. En apenas dos horas se queda casi sin mercancía.

Hasta hace solo seis meses este joven malpicán de 27 años se dedicaba a la instalación de ascensores. Ahora lleva con su socio una huerta ecológica que está en trámites de inscripción en el Craega (Consello Regulador de Agricultura Ecolóxica de Galicia).

Con Víctor trabaja Javier Rodríguez, que tiene 34 años y que era administrativo en una empresa que también se dedicaba a la construcción. La crisis inmobiliaria le ayudó a tomar una decisión que llevaba mucho tiempo madurando. Quería tener su tiempo y ser su propio jefe.

Ambos son de Cerqueda y en esta parroquia han montado dos invernaderos. Lo han hecho en la finca llamada A croa do castro, en la que además tienen cultivos al aire libre. En marzo comenzaron a trabajar en serio. Ese mes acudieron a la oficina agraria de Carballo para conocer las ayudas a las que podían tener opción. Seis meses después tienen cola en su puesto del mercado carballés.

Víctor y Javier echaron a rodar su proyecto de vida con la ayuda del Grupo de Desenvolvemento Rural de Bergantiños, que entró a formar parte del programa Nuevos Horizontes, dedicado precisamente a la facilitar las cosas a las personas que creen que la agricultura puede ser una salida laboral. Fue el GDR el que facilitó las primeras semillas, de cultivos que se intentan recuperar, como es el caso de la variedad de patata Fina de Carballo.

Verano

A partir de ahí, a Víctor y a Javier las cosas les han ido bastante bien, aunque todavía van lentas. Ahora están terminando con los cultivos de verano, entre los que destacan los tomates, que se presentan en numerosas variedades, incluido el negro de Santiago, que es uno de los que promociona el GDR.

A partir de ahora se dedicarán a las verduras de hoja, propias del invierno. A pesar de que trabajan mucho y todavía ganan poco, ninguno de los dos socios se arrepiente de haber dejado la construcción para retornar a los orígenes. Es probable que su camino será seguido por muchos otros. Su ejemplo podría servir en otros casos.

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