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Dulces cargados de historia en Pantón

AGRICULTURA

20 ene 2011 . Actualizado a las 10:24 h.

El monasterio de Santa María de Ferreira de Pantón, el más antiguo de los que continúan habituados en la Ribeira Sacra, tiene detrás de sí una larga historia que se remonta a casi mil años, ya que las más viejas noticias sobre él datan de en torno al siglo X. Pero este considerable pasado no le impide renovarse y adaptarse a los nuevos tiempos. El convento de las Bernardas ?como se lo conoce abreviadamente? se adentró en el nuevo año ofreciendo un servicio recién estrenado, un pequeño local dedicado a la venta de los afamados productos de repostería que elaboran las monjas desde tiempo inmemorial: coquiños, bordados, tarta de almendra... Y también tarros de miel y publicaciones sobre el monasterio. Con ello no solo contribuyen al mantenimiento económico de la congregación, sino que incrementan el interés turístico del convento, que atrae numerosos visitantes gracias a su iglesia, una de las joyas de la ruta del románico de Pantón. Y así ayudan también a aumentar el atractivo del municipio y de toda la Ribeira Sacra, porque no se puede disfrutar en cualquier sitio de unos dulces preparados en el único monasterio de Galicia que albergó una comunidad religiosa de forma ininterrumpida desde la Edad Media hasta hoy. Eso sí, no hay que olvidar que se trata de un convento de clausura y que las visitas hay que hacerlas dentro del estricto horario marcado, es decir, de once a una por la mañana y de cuatro a seis por la tarde.

De la historia pasamos ahora a la prehistoria, para hablar de un cursillo sobre el Paleolítico que se imparte en el aula de la Universidad Nacional de Educación a Distancia en Monforte. El contenido del curso no tiene una relación directa con los importantes hallazgos paleolíticos que se han realizado en los últimos cinco años en el valle de Lemos y en otras zonas del sur lucense. Su objetivo es proporcionar unos fundamentos teóricos básicos sobre el arte de la prehistoria remota, de la que por ahora se conocen muy pocas muestras en esta zona ?se reducen a los objetos de adorno hallados en las cuevas de Triacastela y Becerreá?, pero sin duda ayudará a divulgar y a profundizar los conocimientos sobre una parte de nuestro pasado que en el futuro tendrá cada vez más importancia.

Para terminar, pasaremos figuradamente del Paleolítico al Neolítico, que es cuando surge y se desarrolla la agricultura. Entre finales de diciembre y febrero es la época más propicia para la poda de los viñedos y el relativo buen tiempo que reina estos días en la Ribeira Sacra proporciona momentos adecuados para realizar esta labor. Como muestra de ello está la imagen que puede verse a la izquierda de estas líneas, tomada en O Saviñao. El viticultor de la foto, de quien sabemos solo que se llama Ramón, poda sus viñas en la zona de A Cela, en la parroquia de Santo Estevo de Ribas de Miño.