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Se alquila huerta en Feáns

AGRICULTURA

El proyecto de unos arquitectos pretende revalorizar los barrios rurales ?de la ciudad promoviendo el alquiler de terrenos que carecen de utilización

25 nov 2009 . Actualizado a las 10:43 h.

Vivir en la céntrica calle de Juan Flórez o en los Mallos y disponer de un pequeño terreno en el que ver crecer los calabacines puede convertirse en una realidad. Podría serlo en caso de que prospere una iniciativa que pretenden llevar a cabo desde el Colegio de Arquitectos para recuperar el valor de los barrios rurales. La idea, diseñada por los arquitectos de Desescribir bajo la dirección del estudio MMASA, en el marco de la iniciativa A Cidade dos Barrios, pretende aprovechar el potencial agrícola que ofrecen unos barrios tradicionalmente ligados al campo, como Feáns, San Cristovo das Viñas o Mesoiro. La fórmula para realizarlo es sencilla: animar a los propietarios a arrendar fincas que carecen de uso a todo aquel que quiera convertirlas en huerta. El método sería parecido al utilizado en el Banco de Terra, aprobado por el anterior Gobierno gallego para ofrecer un uso a las tierras abandonadas. Ahí hay establecidos unos precios base para el alquiler.

Aunque todo está todavía muy verde, los arquitectos ya han dado un primer paso al sondear a los habitantes de la zona que pudieran estar interesados en unirse al proyecto. «Hay algunos interesados ya», recalcaron.

Mañana por la tarde, estos tendrán un encuentro con potenciales interesados en dejar de plantar albahaca en maceta para comenzar a utilizar herramientas más grandes al hacer surcos en alguno de los terrenos. Pero esta no será la única reunión encargada de comprobar el interés real de los habitantes de los barrios de toda la urbe en participar. Una vez que el proyecto funcione, tendrán que ser los interesados los que autogestionen esta idea.

Pero junto a poder cultivar unos tomates ecológicos o al privilegio de probar una cebolla con gusto a cebolla, hay otras ventajas. Los arquitectos que están a cargo del taller explican que vale para cuidar el medio ambiente, recuperar las infraestructuras agrarias que había en la ciudad y promover la práctica de la agricultura ecológica. Todo, claro, unido al avance urbanístico.

La promoción de hábitos sociales es otra de las funciones que cumpliría. Una de ellas es el cooperativismo. Hasta hablan de que podría generar una red de trabajo en la que estaría presente toda la ciudad. La huerta podría ser también como una fórmula educativa.

Mantenimiento

Pero los autores del proyecto arquitectónico también instan «á revalorización dunha área da cidade que ten que percibirse como unha zona de oportunidade». Al mismo tiempo hablan de explorar «a xeración de novos xeitos de uso e explotación da cidade e do territorio no que esta se instala, poñendo en valor os terreos, ao tempo que manteñen o medio». La huerta es aquí la llave que une todos los aspectos que tiene la ciudad en el área rural.