Ana Gandón y su burra Cuca, en la cuenta atrás


Es el escenario por el que un buen día del 2003 Ana Gandón cambió la política municipal. En realidad, un inmejorable día a juzgar por el entusiasmo con que cuenta detalles de su nueva vida. En Budiño de Serraseca, que así se llama su casa de labranza, se siente como pez en el agua. Da la impresión de que no hubiera conocido más profesiones que las de hospedera o agricultora.

La llamo porque me cuentan que su finca es una de las contadas de Galicia en las que vive a sus anchas una burra, animal casi en vías de extinción. «Te han contado bien -dice-, pero pronto tendré dos porque Cuca está a punto de parir». Añade que resulta una aliada muy valiosa en la finca, y no solo porque se meriende las hierbas, sino por el abono que proporciona.

En otras circunstancias, con unos resultados electorales todavía calentitos, Ana Gandón estaría explicando lo bien paradas que habían salido sus siglas, tal vez la posibilidad de convertirse en bisagra, el incremento de votos en tal o cual distrito... Pues no. Ni una palabra de política en casi una hora de charla. De lo que sí hablamos es de ajos, cebollas, judías, guisantes, zanahorias, fresas, calabacines... «En productos de huerta somos autosuficientes. Tenemos cosecha para todo el año», presume.

También hablamos de cómo se produjo la metamorfosis: «Hacía tiempo que tenía claro que quería regresar al campo en el que me crié de niña». Explica que cuando vieron la finca (tras el plural se esconde Xurxo Iglesias), tuvieron claro que aquello era el futuro. Presente desde hace más de tres años. Cinco mil metros cuadrados a la orilla del río Broi cuajados de salgueiros, carballos, castaños... Y una vieja construcción levantada en 1753 por Benito Álvarez, según consta en el Catastro de Ensenada.

Aunque durante sus más de dos siglos de existencia conoció varias reformas y ampliaciones, se imponía una rehabilitación integral conservando la estructura, el horno, la lareira... En definitiva, el espíritu de una casa de labranza tradicional. Fueron sobre seguro y encomendaron el trabajo a los arquitectos Manuel Portolés, Salvador Fraga y Javier Quijada. El resultado está a la vista.

Seguro que ahora ya entienden por qué prácticamente no han vuelto a ver a Ana Gandón por Vigo. Si normalmente se mueve poco de su particular paraíso, estos días menos. No quiere que el inminente parto de Cuca la pille lejos. «Es la primera vez que me veo en una situación como esta _reconoce_. Menos mal que Julia, mi vecina, está acostumbrada a asistir a partos de todo tipo de animales».

Si les pica la curiosidad, pueden hacer una visita virtual a los dominios de la nueva Ana a través de la página www.budinho.com. Hasta en este apartado han sido originales. Claro que detrás del trabajo se esconde la mano del desaparecido Xan Traba. Estaremos atentos al desenlace. Del parto, digo.

A partes iguales. Al menos para Sancho Gracia. Deduzco. El placer viene dado por lo mucho que le gusta recorrer Mondariz Balneario de cabo a rabo. Sin prisa. Cualquier disculpa le vale para plantarse en su casa de Pías y, sobre todo, para visitar a Victoria, su madre.

Está preparando el personaje de una película que va a rodar a la vera de Carmen Maura, pero hizo un paréntesis para presentarse en su colegio electoral. O sea, en Mondariz. Y ya de venir, qué menos que tomarse un respiro de dos días. Más no porque la obligación le reclamaba en Madrid. La última vez que le vimos fue a propósito del homenaje que le rindieron sus amigos de siempre a toda una vida de trabajo.

Hasta Barcelona con sus productos bajo el brazo se han ido docenas de empresas de la provincia para aprovechar tan buen escaparate. Allí están, entre otros, Carlos Gómez y José Rodríguez presentando el plan estratégico de Adegas Valmiñor. Dicho plan incluye profundizar en las relaciones comerciales con Asia. Sayonara.

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