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Salus Álvarez sobre el despegue del Priorato: «Elegimos grandes vinos y no bodegas grandes»

Luis Díaz
LUIS DÍAZ MONFORTE / LA VOZ

SOMOS AGRO

De izquierda a derecha, Salus Álvarez, René Barbier y Antonio Lombardía
De izquierda a derecha, Salus Álvarez, René Barbier y Antonio Lombardía cedida

Ribeira Sacra pone el foco en la denominación catalana para afrontar los cambios que exige sostener una viticultura cara

21 oct 2023 . Actualizado a las 18:06 h.

A Ribeira Sacra le llegó la hora de tomar decisiones . Lo dijo en alto el presidente del consejo regulador, Antonio Lombardía, en la jornada sobre vinos de parcela que se desarrolló en Pantón. Antes de que tomase la palabra, los comentarios en los corrillos apuntaban en esa dirección. La crisis de ventas en tintos es global y llega a escenarios poco predecibles como Rioja o Burdeos. En la actual encrucijada, Ribeira Sacra debe elegir entre el modelo de vinos jóvenes ajustados a un patrón o explorar caminos más ambiciosos. De momento, toma nota de otras experiencias.

«Lo primero es informarnos para decidir si tomamos ese camino. Si llegamos a hacerlo, luego se verá cómo», señala Lombardía. La senda a la que se refiere es la que siguieron con éxito denominaciones de origen como el Priorato catalán, donde el reglamento incluye una pirámide de calidad inspirada en las grandes regiones francesas.

En la base están los vinos genéricos, con el indicativo de la zona, elaborados con uvas de cualquier punto de ese territorio. Por encima se sitúan los vinos de pueblo, con uva de ese determinado lugar, y algo más arriba los de un solo viñedo. En la cúspide están los procedentes de una sola viña que obtenga la calificación de «clasificada», por sus especiales características —edad de las cepas, orientación— y la relevancia entre la crítica internacional de los vinos que allí se producen.

No se trata solo de ir por ese sendero, sino de despejarlo en el reglamento para quienes se vean capaces de transitarlo. «Somos pequeños pero tenemos nuestra singularidad, la viticultura heroica. Se vende menos vino y el más caro tiene más mercado. La zonificación pude ser un camino para lograr la mayor trazabilidad que ahora se pide», dice Lombardía. El futuro, según su criterio, no pasa por hacer más botellas, sino por vender a precios que garanticen la rentabilidad.

El encargado de exponer el proyecto que se puso en marcha en el Priorato fue el presidente de ese consejo regulador, Salus Álvarez. Esta denominación calificada, incluida en el mapa europeo de la viticultura extrema, comparte con Ribeira Sacra dimensión productiva y el lastre de la España vaciada. «Nuestro proyecto era de pequeña artesanía, lo primero para mantener el viñedo era alejarnos de la gran industria del vino», explica.

Mucha viña y pocas bodegas

España tiene la mayor superficie de viñedo del mundo y 4.000 bodegas que sacan partido de ella. Pocas en comparación con las 31.000 de Francia o las 36.000 de Italia. La industrialización del vino en nuestro país, según Álvarez, le hizo un flaco favor a los viticultores: «Había que elegir entre un gran territorio de grandes vinos o un territorio mediocre con bodegas grandes». Priorato eligió la primera opción.

Su clasificación de vinos y viñedos se llevó a cabo a partir de la documentación histórica existente y de un estudio cartográfico encargado a un geógrafo en el año 2003. El punto de partida era alcanzar un nivel de precios en el vino que garantizase el sostenimiento de un viñedo que iba a competir con argumentos distintos a los de la producción a gran escala.

«El vino no es necesario para vivir, es un complemento social para un consumidor que busca calidad emocional, un producto lo más sano e identitario posible», indica el presidente de la denominación catalana. Para afianzar esa imagen, advierte, no se puede cambiar el rumbo por modas como la fiebre del vino blanco. En Priorato, al igual que en Ribeira Sacra, el tinto acapara más del 80% de la producción.

El planteamiento del Priorato ha permitido en los últimos años que se revaloricen viñedos en zonas olvidadas tan dispares como La Gomera, Gredos o La Axarquía. La clave es que el valor del vino se traslade también a la viña como garantía de continuidad de su cultivo. «Los grandes vinos franceses pueden ser muy caros, pero lo realmente caro son las viñas de las que proceden», señala Álvarez.

El papel de los reguladores

En la jornada organizada por el grupo de desarrollo rural Ribeira Sacra-Courel, estuvo acompañado por el bodeguero René Barbier, uno de los protagonistas de la revolución que llevó a la élite a una zona de graneles como era el Priorato. Barbier cree que las los consejos reguladores deben limitarse a certificar el origen del vinos y no a buscar que todos sean iguales. De lo contrario, afirma, «cualquier cosa va a ser más rentable que hacer vino dentro de un consejo regulador para alguien que empieza en esto con 20 años», afirma.

«Un vino de 6 euros —prosigue— tiene que ser perfecto a la fuerza. Para que valga cien euros debe ser imperfecto, pero hay que explicar bien por qué. En Francia supieron ver que un gran vino de terroir ayuda a vender muchos de 6 euros».

La jornada concluyó con una exposición sobre los vinos de parcela en la subzona de Amandi a cargo de Diego Pérez, tercera generación de la bodega familiar Don Bernardino. «Lo que se hizo hasta ahora en Ribeira Sacra está bien, pero hay que ir más allá. El problema es que no hemos empezado, estamos aún en la cuna», opina este enólogo.