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La subida del gasoil dispara el gasto de las granjas de Barbanza en 114.000 euros al mes

Xoán r. Alvite / A. Gerpe RIBEIRA / LA VOZ

SOMOS AGRO

El alto grado de mecanización de las granjas tiene una repercusión directa en los desembolsos
El alto grado de mecanización de las granjas tiene una repercusión directa en los desembolsos Alvite

El precio del litro supera los 72 céntimos, cuando hace un año era de 45

21 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Los ganaderos barbanzanos no ganan para disgustos. Tras un comienzo de año marcado por fuertes incrementos en las cotizaciones de los piensos y una primavera con alzas en los precios de fertilizantes, herbicidas y plásticos, tampoco la llegada del período estival está resultando muy provechosa para sus economías. De hecho, coincide con la subida del coste de la luz y de los combustibles, dos de los conceptos que más dinero cuestan a las granjas. En este sentido, solo en lo referente al encarecimiento del gasoil agrícola, el conjunto de las explotaciones de la comarca tienen que hacer frente a un sobrecoste superior a los 114.000 euros al mes, en comparación con hace un año.

Si en julio del 2020 el gasoil B de uso agrícola rondaba los 45 céntimos por litro -las tarifas pueden variar entre uno y cuatro céntimos en función del volumen de combustible que se adquiera- a día de hoy su coste se eleva por encima de los 72 céntimos. Esto supone que una granja de tamaño medio, con un consumo mensual de 850 litros, tiene que hacer frente a un desembolso añadido de 230 euros. En las más dimensionadas, que están más mecanizadas, los efectos económicos de la subida del combustible pueden llegar a superar los 500 euros.

Empresas de servicios

Cantidades sensiblemente inferiores, sin embargo, a las que soportan las numerosas empresas de servicios agrícolas existentes en la comarca, que cuentan con abundantes parques de maquinaria y, por tanto, con consumos de gasoil que llegan a superar el cuarto de millón de litros.

«O que gastamos nesta primeira metade de ano custou 19.000 euros máis que o no mesmo período do ano pasado. E o colmo é que a maior parte do prezo son impostos. Así vai resultar difícil saír desta, sobre todo a actividade primaria», apuntan desde una empresa de servicios de Mazaricos que, si bien reconocen que parte de la subida del combustible se trasladará al coste de la hora de trabajo de cada máquina, señalan las enormes dificultades que está atravesando la ganadería para hacer rentable su actividad.

Sobre todo en un contexto marcado por la escasa revalorización de productos como la leche o la carne -todavía en fase de recuperación de su consumo tras la fuerte caída durante lo más duro de la pandemia- y por la nula capacidad que siguen teniendo los ganaderos para repercutir el incremento de sus costes en el precio de la materia prima.

El encarecimiento medio semanal para un barco de artes menores es de cien euros

También el sector pesquero padece los efectos de la subida del combustible, que intenta paliar como puede. Así, Andrés Suárez, propietario de una embarcación de artes menores, explica que «cando escoitamos que vai incrementarse procuramos non deixar baixar tanto o tanque, porque despois vai ao bolsillo». Según la información recabada, el gasoil que utilizan costaba 40 céntimos hace un año y ahora está a 50. Estableciendo el consumo medio semanal de una embarcación de unos 14 metros en unos mil litros -depende de las jornadas de trabajo y lo que tengan que desplazarse para conseguir capturas- el incremento es de 100 euros.

Últimamente, que el pescado escasea en el litoral barbanzano, Suárez reconoce que «canto menos peixe hai máis te moves e máis consumes».

El armador del cerco de Portosín Eduardo Carreño indica que «es un gasto fijo y afecta mucho». Con los datos en la mano, apunta con precisión la diferencia entre llenar el depósito ahora o hace un año. Detalla que el 22 de julio del 2020 cargaron nueve mil litros, que supusieron un desembolso de 3.123 euros, y que el pasado lunes echaron siete mil, con un coste de 3.556. Como afirma Eduardo Carreño, las cuentas están claras: «Más dinero y menos carburante».