Cómo reducir el uso de antibióticos en las granjas empleando bagazo de albariño

Una investigación de la USC quiere convertir este residuo en un co-producto para mejorar la salud de los animales en las ganaderías y en la acuicultura


Redacción / La Voz

Si el vino es un alimento saludable se lo debe, en buena medida, a los polifenoles, una sustancias con grandes propiedades antioxidantes que están presentes en la uva. Pero resulta que buena parte de esos compuestos se quedan en el bagazo, sobre todo, en el de las variedades blancas. «Cuando se hacen vinos como los albariños, no precisan de largos períodos de maceración en contacto con el bagazo, de ahí que este conserve más polifenoles que el de los vinos tintos», explica Marta Lores, catedrática de Química Analítica en la Universidad de Santiago de Compostela. Ella lleva años estudiando estas sustancias y ahora lidera un proyecto de investigación que buscará las aplicaciones que esos polifenoles pueden tener en la ganadería de cerdos, vacas y aves, y en la acuicultura. Sus propiedades antibacterianas y antioxidantes pueden ayudar a reducir el uso de antibióticos.

«Los polifenoles son parte de las armas químicas que produce la planta para protegerse de los microorganismos, de los insectos, del estrés...», cuenta Lores. Hace ya unos años que su equipo diseñó una técnica de extracción sostenible y patentada de estas sustancias, que dio lugar a la spin-off iGrape, de la Universidad de Santiago. Ahora, la idea es utilizar esos polifenoles para diseñar productos para la ganadería y la acuicultura que ayuden a reducir el uso de antibióticos en las explotaciones gallegas. Esto permitirá, por un lado, valorizar lo que hasta ahora es un residuo de la industria vitícola, el bagazo, y, al mismo tiempo, buscar una forma más natural y sostenible de prevenir las enfermedades en el ganado.

«Hay un problema enorme con la cría de animales, que son las resistencias bacterianas que se dan por el abuso de antibióticos», cuenta Lores. Eso tiene un gran impacto económico en las explotaciones, de ahí que se estén buscando otras alternativas para tratar al ganado. «Nuestro proyecto no pretende sustituir a los antibióticos, solo contribuir a que se usen menos y con más criterio», añade. La nueva investigación busca, por un lado, mejorar la salud del ganado a través de la alimentación y también los procesos de reproducción en animales de cría. De esta forma, se fabricarán piensos «que tendrán características antibacterianas y antioxidantes, por lo que mejorarán el estado de salud del animal y enfermarán menos», explica. Para cuando caigan enfermos, se diseñarán unas terapias complementarias basadas en la capacidad antimicrobiana de estos compuestos «porque ya sabemos que tienen sustancias activas frente a microorganismos que causan enfermedades en el ganado, como la mastitis en las vacas o la epidermitis exudativa en los cerdos», argumenta. En cuanto a la reproducción, se busca sustituir los conservantes que se utilizan cuando se diluye el esperma. «Actualmente, muchos son sintéticos y ahora se quieren buscar unos más naturales», añade.

«Las excelentes propiedades del extracto natural, basadas en los polifenoles bioactivos de la uva albariño proporcionarán protección antimicrobiana y antioxidante a los animales, mejorando su bienestar y rendimiento y actuando como terapias preventivas»·, argumenta Lores. La patente que desarrollaron para obtener los polifenoles del bagazo está siendo ya explotada por Caroi'Line, una empresa de Ponteareas, que la utiliza para obtener ingredientes cosméticos del bagazo de la uva. Todos los demás usos los explota en exclusiva iGrape. En la facultad de Química ahora quieren ir más allá y comprobar que la uva albariña puede ser también muy beneficiosa para los animales.

Una investigación de 8 millones de euros en la que participa toda la cadena de valor

M. Alfonso

NeoGiant es el nombre de esta acción innovadora del H2020

La investigación que dirige Lores ha logrado financiación de la UE. NeoGiant es una acción innovadora del H2020 que cuenta con un presupuesto de 8,3 millones de euros para los próximos cuatro ejercicios. «Una de las cosas que más me gusta de este proyecto es que incluye todas las etapas de la cadena de valor», asegura esta catedrática, que cuenta con un equipo en la USC formado por Carmen García, de Química Analítica; Trini de Miguel y Sandra Sánchez, de Microbiología; Patricia Díaz, de Tecnoloxía Farmacéutica; y Rober Bermúdez y Maribel Quiroga, de Veterinaria.

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