Demuestran que es posible adaptar a las cisternas actuales los nuevos sistemas para esparcir purines

Agaca instaló en maquinaria existente un diseño con 36 tubos colgantes que permiten aplicar el residuo a ras de suelo y reducir así la contaminación


Redacción / La Voz

Los purines se han convertido en un problema en muchas granjas gallegas. Y más que lo serán cuando el ministerio decida aplicar el nuevo decreto de fertilización, que prohibirá esparcir este residuo utilizando sistemas como el plato o el abanico, que son los más usados en Galicia. Es por eso que la Asociación Galega de Cooperativas Agrarias (Agaca) puso en marcha un proyecto de investigación para tratar de reducir el impacto ambiental del purín vacuno en las granjas gallegas. Entre otras cosas, la iniciativa ha permitido comprobar que es posible adaptar a las actuales cisternas nuevos sistemas que permitan inyectar los xurros directamente sobre el terreno, como reclama la normativa. Eso evitará que muchas granjas tengan que hacer grandes desembolsos para adquirir la nueva maquinaria. La investigación también ha dejado claro que con estos métodos de aplicación directa disminuyen las emisiones contaminantes de esta práctica.

La investigación se llevó a cabo en SAT O Chope, una explotación ganadera localizada en la parroquia silladense de Escuadro, que dispone de 220 cabezas de ganado vacuno para la producción de leche y de más de 90 hectáreas de terreno de cultivo. Hasta entonces, esta granja realizaba el abonado de sus terrenos utilizando el sistema de plato. Este fue sustituido por uno nuevo que utiliza rampas con 36 tubos colgantes, lo que posibilita la aplicación del purín a ras de suelo. Se dimensionaron dos modelos, uno de seis metros de envergadura para cisternas de 5.000 litros y otro más grande, de nueve metros, para las de más de 10.000 litros. Está formado por dos brazos articulados que se elevan para poder facilitar su transporte por carretera. Una vez sobre el terreno a abonar, se despliegan los dos brazos articulados y se baja la totalidad del sistema para que las conducciones que liberen el purín queden lo más cerca posible del suelo. «Estábamos buscando un aparato que se puidera acoplar ás cisternas que xa existían nesa explotación e que se puidera homologar, que non fora preciso mercar todo de novo», explica María Rey, coordinadora de Calidad Agroalimentaria en Agaca.

La nueva tecnología presentaba varias ventajas, como que ofrece rendimientos superiores a otros sistemas clásicos al disponer de una anchura de trabajo superior, lo que permiten abonar una mayor superficie de terreno en menos pasadas. También reduce los malos olores y, sobre todo, posibilita el aprovechamiento de las cisternas existentes, evitando tener que comprar unas nuevas. En cuanto a sus desventajas, los técnicos destacan que su mayor aparatosidad hace que sea más difícil maniobrar en parcelas de pequeño tamaño o en terrenos con pendiente, obligando en estos casos a reducir la velocidad de esparcimiento del purín.

Los técnicos realizaron también mediciones sobre la contaminación que genera el plato y este nuevo sistema. Y el resultado es que los tubos colgantes conllevan menos emisiones de amoníaco que el sistema clásico de platos, «lo que resulta altamente beneficioso de cara al cumplimiento de la normativa estatal que regula la aplicación de purines al campo», reza el estudio. «Si que hai menos contaminación, ademais de que reparte o xurro de forma máis homoxénea», añade Rey. Ahora, el sistema está pendiente de su homologación por Tráfico, para poder circular por carretera.

Las múltiples aplicaciones que puede tener este residuo

M. Alfonso

En la investigación se estudió cómo podían aprovecharse la parte líquida y la sólida por separado

Uno de los principales objetivos del proyecto era el de buscar nuevos usos para el purín que se genera en las explotaciones de vacuno, ayudando al mismo tiempo a reducir la contaminación que produce. Para ello, en la granja piloto se puso en marcha una iniciativa destinada a tratar por separado tanto la fracción líquida como la sólida de este residuo. La iniciativa fue un éxito y se demostró que, mediante un humedal, es posible reducir el nitrógeno presente en estas aguas para que estas puedan ser reutilizadas, por ejemplo, en tareas de limpieza. En cuanto a la parte sólida, se estudiaron sus posibilidades para hacer compostaje y ver si este material podía reutilizarse, por ejemplo, en las camas de las vacas.

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