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El auge de las huertas en la Costa da Morte, una esperanzadora herencia del covid-19

Patricia Blanco
PATRICIA BLANCO CARBALLO / LA VOZ

SOMOS AGRO

Venta de planta en Progrando
Venta de planta en Progrando ANA GARCIA

Agricultura en la Costa da Morte | El sector atestigua mayor demanda de plantas y nuevos clientes, de otro perfil, como los jóvenes. Luz para el futuro

29 abr 2021 . Actualizado a las 20:23 h.

«Notamos un incremento na venda de plantas extraordinario, moi alto», admite Melchor García desde Coreber. En las tiendas agrarias de esta cooperativa que ya tiene su «solera», situadas en Montemaior (A Laracha), Pazos (Ponteceso) y Rus (Carballo), no solo lo percibieron cuando las ferias, importante punto de venta de plantas para el huerto, estaban «pechadas», sino que esa tendencia se mantuvo después. A raíz de la pandemia, se ha despertado un mayor interés y dedicación al agro. Lechuga, pimiento, «moitísima fresa», «ceboliño», repollo... De todo han visto salir. La tierra, para aquel que la tiene, claro, ha sido un auténtico respiro, sobre todo durante el confinamiento. Varios de los consultados señalan que fue, además, una forma de entretener a los pequeños en ese tiempo de encierro, y que ellos mismos demandan ahora seguir.

Pimientos y tomate, además de lo ya mencionado, también han salido de los comercios de Progando: Coristanco, Oleiros y Arteixo. José Turnes indica que, al inicio del estado de alarma, hubo cierto parón, aunque ellos siguieron abiertos por tener alimentación animal, pero después la actividad se recuperó al mismo nivel o incluso por encima de años anteriores y, a partir de ahí, llegó una «subida xeral». Él ve varios factores detrás de este impulso que han tomado las huertas: las restricciones de actividad y movilidad derivaron en un mayor tiempo libre que se ocupó de esta forma; existe una capacidad de ahorro que antes no había (porque se gastaba en cuestiones que ahora no pueden llevarse a cabo), y, en tercer lugar, el antes y después que marcó el covid con respecto al trabajo al aire libre y a vivir la naturaleza. «Aprendemos a disfrutar daquilo ao que antes non lle dabamos tanto valor, do que temos: coidar un anaquiño de terra é un pracer, e iso é algo que veu para quedarse», expone Turnes.

Venta de planta en Coreber
Venta de planta en Coreber ANA GARCIA

«O ano pasado foi moi bo para esa xente que empezou cunhas plantiñas», dice Fernando Loureiro desde Cultiagro-Seragra. El confinamiento llevó a muchos de vuelta al campo y esa tendencia a plantar se mantiene este año: a su juicio, no solo se debe este 2021 a la pandemia, sino a unas condiciones meteorológicas que están invitando a hacerlo. Los invernaderos caseros han ido a más, o los frutales. «A xente é cada vez máis consciente, planta na casa e ve a diferenza», apunta Ana Varela desde A Medoña. Ella enmarca esta mayor atención a la huerta a una nueva mirada al conjunto del hogar. También el bricolaje ha tirado mucho, ejemplifica.

«Parece que o rural pode funcionar»

«Notamos outro tipo de clientela: xente máis moza», señalan desde A Medoña. Jóvenes que, un poco por hobby, hasta han sustituido una planta de flor en terraza por una fresa, un tomate o una lechuga. «Si que houbo máis demanda a raíz da pandemia, sobre todo de xente nova, e o bo é que segue este ano. Quen o probou volve», coincide Javier Romero desde Os Cancela-Labralia, en Cee, con casi 50 años en el sector. De hecho, con seis personas en tienda, sopesan ampliar plantilla a siete para dar respuesta a esta mayor actividad: son clientes que requieren tiempo, asesoramiento para iniciarse, y él no puede estar más contento porque asegura que, desde el 2000 hacia aquí, el rural, plagado de «atrancos», había entrado en una continua decadencia: «Acababáse». Este regreso al agro, y sobre todo teniendo el factor juventud, le hace ver «algo de luz»: «Parece que pode volver funcionar».

Ana Garcia

Terraza y jardín: también un mayor cuidado

Por las mismas razones que se ha ido prestando más atención a las huertas (más tiempo libre, más tiempo en casa, unos cuantos ahorros y trabajo en plena naturaleza), se le ha dedicado también más esfuerzo a los jardines o a las terrazas. En estas últimas, hay quien ha cambiado lo ornamental por lo productivo: pequeños espacios exteriores de casa se aprovechan para ello. En cuanto al jardín, este pequeño boom se ve asimismo en el tirón de las plantas de exterior, o en la compra de maquinaria para su cuidado: «A xente compra máis alegremente», apunta Turnes. También desde Agroxardín Riveiro, en Coristanco, constatan que la pandemia ha sido clave, un punto de inflexión: se vende más y se está viendo ese efecto retorno que en diversos sectores acreditan.