Los quesos gallegos quieren ser como el aceite de oliva y librarse del Nutri-Score

Los consellos reguladores alegan que el algoritmo que determina lo saludable que es un alimento no tiene en cuenta parámetros como el alto valor biológico en aminoácidos necesarios para el ser humano, lo que acabará confundiendo al consumidor


redacción

La polémica continúa en torno al etiquetado Nutri-Score, un modelo de semáforo que pretende implantar el Ejecutivo de forma voluntaria este año, pero que será obligatorio a partir del año que viene en toda la UE. Al igual que en su día los productores de quesos franceses o los del aceite de oliva dieron la batalla contra el algoritmo que decide qué alimento es más saludable, o no, en función de puntuar de forma negativa parámetros como el contenido en grasas, sodio o azúcares, ahora los quesos gallegos con denominación de origen (Arzúa-Ulloa, Queixo Tetilla, San Simón da Costa y Cebreiro) también quieren librarse del semáforo. Si los productores de aceite de oliva lo han logrado, por qué ellos van a ser menos.

Porque además, como dicen desde las tres denominaciones gallegas que están en la asociación Origen España, el semáforo del Nutri-Score resulta confuso para el consumidor. «No etiquetado do queixo xa ven o contido de materia grasa, qué grasas son saturadas ou non, hidratos de carbono... Esa información é obrigatoria. Co modelo de semáforo confundes ao consumidor porque pode que o queixo teña a misma letra e cor que un alimento procesado», explican desde Queixo Tetilla. Y desde Arzúa-Ulloa recuerdan que, además, el pliego de condiciones de cada consello regulador marca cómo tiene que ser el proceso de elaboración. De ahí que no puedas alterarlo ni cambiar la combinación de ingredientes para mejorar el resultado del Nutri-Score.

Más allá de eso, en lo que están de acuerdo los nutricionistas es que el Nutri-Score obvia muchos elementos que son importantes para determinar que un alimento pueda resultar saludable o no. También desde la Consellería de Medio Rural, el jefe de área de Calidade Alimentaria, Ricardo Rivas, apunta que el algoritmo es «muy simplista porque no tiene en cuenta los aditivos. Los ultraprocesados o un refresco light no pueden salir tan bien valorado o mejor que un aceite de oliva». De ahí que, como añade, aunque puede parecer que este etiquetado favorece que el consumidor elija con mayor rapidez un producto a golpe de vista, la realidad es mucho más compleja que eso: «Podría estar bien para comparar productos del mismo tipo. Por ejemplo, refrescos. Para ver en la misma categoría cual tiende más al verde o al rojo, pero no puedes comprar un yogur o un aceite de oliva con una coca-cola light».

Ese es uno de los principales problemas del Nutri-Score, que no tiene en cuenta aditivos o procesos de elaboración. De ahí que productos como los quesos puedan salir perjudicados frente a otros alimentos como los propios ultraprocesados. Para muestra lo que explican desde Arzúa-Ulloa. Porque quien compre un queso de la denominación de origen Arzúa-Ulloa ha de saber que para obtener un kilo de producto, los artesanos que lo elaboran han empleado entre 8 y 9,5 litros de leche. De ahí que mientras un kilo de materia prima recién ordeñada en la granja puede tener en torno a un 4 % de materia grasa, la misma cantidad de queso tiene en torno al 25 %. Pero una concentración semejante a la que se produce en el caso de la grasa, se da también en el caso de la proteína, lo que como explican fuentes de esa denominación de origen, «o alto contido proteico deste alimento lle da un alto valor biolóxico en aminoácidos necesarios para o ser humano». Por que el Arzúa-Ulloa tiene un 98 % de leche, cuajo, bacterias lácteas y sobre un 1,2 % de sal.

Lo paradójico es que todos esos datos, macerados en el algoritmo que determina los colores que debe llevar cada alimento en el semáforo del etiquetado Nutri-Score, que pretende implantar de modo voluntario el Ejecutivo antes de que Bruselas lo haga obligatorio, pueden acabar coloreando de rojo el semáforo de los quesos. 

El caso de la miel o el pan 

La que en principio no tendrá que llevar semáforo Nutri-Score es la miel al ser un alimento de un único ingrediente que no está sometido a ningún proceso de elaboración, como confirman desde la indicación xeográfica protexida (IXP) Mel de Galicia. Las que de momento no se han parado a tratar el asunto en profundidad son las IXP Pan de Cea y Pan Galego. «Temos que ver qué vai pasando porque parece que a cousa aínda non está clara», explica el presidente de la primera, Carlos Manuel Rodríguez. Ahora habrá que esperar a ver qué pasa.

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