Los muebles para mayores abren una oportunidad al sector maderero gallego

Xera elabora un estudio de mercado para ver las posibilidades de negocio


Redacción / La Voz

El mundo está envejeciendo a pasos agigantados. Actualmente, uno de cada cinco europeos tiene más de 65 años, lo que supone que hay 102 millones de personas que superan esa edad. Y las cifras se incrementarán notablemente en los próximos años. Eso significa que, cada vez más, será preciso diseñar y ofertar un mobiliario acorde a las necesidades del colectivo sénior. Es ahí donde las empresas gallegas del sector de la madera pueden encontrar una nueva línea de negocio. Porque, según aseguró el gerente del clúster de la madera, Ricardo González, en la comunidad trabajan algunas de las mejores firmas del contract a nivel mundial, que podrían tener en los mayores un nuevo nicho de mercado para sus productos.

El clúster de la madera y la Axencia da Industria Forestal de Galicia (Xera) llevan un tiempo trabajando en la búsqueda de nuevas líneas de negocio para las empresas. Con ese fin, la primera de estas entidades firmó, hace solo unos meses, un convenio de colaboración con el clúster de la salud. La idea era permitir que las empresas de estos dos sectores se conocieran para estudiar si de ahí podía surgir algún tipo de colaboración. Ya nació una primera idea: estudiar las posibilidades de que la industria de la madera gallega diseñe y produzca mobiliario pensado especialmente para mayores. Xera ya encargó un estudio de mercado sobre el mobiliario para el colectivo sénior, cuyos resultados fueron presentados ayer en el marco de una jornada dedicada, precisamente, a debatir si las empresas gallegas pueden diversificar su producción apostado por el mobiliario para la tercera edad.

La primera de las conclusiones de ese documento es que cada vez habrá población más envejecida en el mundo y que esta prefiere vivir, el mayor tiempo que pueda, en su propia casa, no en las tradicionales residencias. Pero, al mismo tiempo, las residencias serán cada vez más necesarias, pues en la mayoría de países de Europa hay una gran deficiencia de plazas. «Para el 2030 se estima que haber una necesidad de medio millón de camas para los mayores», aseguró Eliana Benjumeda, responsable de la empresa Infoline, que elaboró el estudio. Otra de las conclusiones es que existen empresas en el mundo especializadas en este tipo de mobiliario, pero también que hay una oportunidad para que las empresas generalistas accedan a este mercado. El cliente demanda productos ecológicos y sostenibles, pero también que permitan personalizar los acabados y que cuenten con un servicio de mantenimiento. Se buscan, además, productos que estén equipados con las últimas tecnologías que ayuden a cuidar de esos mayores. Camas que les ayuden a levantarse, sillas que les permitan mantener la postura y mesas que se puedan regular en altura. El documento concluye que existe un gran potencial de negocio en el diseño del mobiliario para personas mayores, pues se espera que este mercado crezca durante los próximos años hasta un 8 %. Alemania, Italia, Francia y España son, además, los países con mayor potencial de clientes.

«El mobiliario para sénior es una oportunidad para Galicia», aseguró González. Reconoce que esta nueva línea de negocio no es algo que pueda ponerse a funcionar de forma inmediata, «pero tengo la certeza de que Galicia tiene la capacidad y el conocimiento, pues tenemos empresas que son líderes mundiales», añadió. Destacó la importancia del convenio firmado entre los clúster de la madera y de la salud, que va a permitir que las empresas de ambos sectores «se conzocan, aprendan y puedan desarrollar su oferta». Será esta «una colaboración a medio-largo plazo, pero vemos que este es un nicho de negocio interesante y creemos que se puede desarrollar en los próximos años».

Las enormes opciones de colaboración entre los clúster de la madera y la salud

M. Alfonso

Xera creará un grupo de trabajo de empresas interesadas en participar en este proyecto

En las jornadas se presentó el caso de Saraiva, una residencia de Pontevedra para la cual sus propietarios buscaron un diseño más confortable, alejado de la tradicional imagen que ofrecen estos centros. «Queríamos que esto fuera una casa, no que pareciera una clínica o un hospital», explicó Lucía Saborido, portavoz de la empresa. Encontrar camas con cabeceros tapizados o pasamanos de madera no fue tarea sencilla, aseguró, «porque todas las propuestas que nos llegaban eran de inox». Y argumentó que «tanto se puede diseñar una habitación de hotel como una residencia, pero el diseño debe tener en cuenta la opinión de los clientes».

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