Agricultura y comunidades hilvanan los hilos sueltos de la PAC

Entre los asuntos que planteó Luis Planas estuvo la revisión de las reglas de reparto de los fondos Feader diseñadas en el 2013 para el período PAC que ahora termina


redacción / la voz

La partida por el reparto de los fondos de la nueva PAC 2021-2027 ha empezado a endurecerse en España. Y la mano jugada ayer durante Consejo Consultivo de Política Agrícola para Asuntos Comunitarios y la Conferencia Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural puso sobre la mesa inquietudes tan dispares como las del Levante español y las de la Cornisa cantábrica, territorios con un tipo de explotaciones totalmente diferentes. Las declaraciones realizadas antes de la reunión por el ministro de Agricultura, Luis Planas, auguraban ya que la mano no iba a ser fácil y que la reunión iba a ser larga. Comenzó en torno a las 10 de la mañana y terminó a las cinco de la tarde.

Entre los asuntos que planteó el ministro estaba la revisión de las reglas de reparto de los fondos Feader diseñadas en el 2013 para el período PAC que ahora termina. La idea es tener en cuenta, tanto el montante que ha correspondido a cada comunidad en al período actual, como el grado de ejecución. Para la gestión de esas partidas avanzó la articulación de una «reserva de buena ejecución» para que aquellas autonomías que necesiten más fondos puedan hacer uso de ellos.

Aunque habló de mantener las ayudas asociadas para la ganadería extensiva en ovino, caprino y vacuno de leche y carne, también planteó que pudieran entrar otros sectores como el de la remolacha o el arroz. Además, continuarán en vigor los programas sectoriales para fruta y hortalizas, vino y apicultura, a los que se incorporará otro programa específico para el olivar.

Este último punto fue uno de los que hizo que levantaran la mano las comunidades de la Cornisa cantábrica. Ya antes de entrar en la reunión el conselleiro de Medio Rural, José González, mostró su preocupación por el hecho de que el ministro hable de una PAC «mediterránea» y, aunque valora que se den ayudas al olivar, pide que también se tengan en cuenta cultivos propios del norte como los soutos de castañas. Esa misma inquietud también la deslizó al comentar que, en principio, las ayudas directas parecen ir más orientadas al tipo de agricultura y ganadería predominante en el centro y sur de España. Su homóloga andaluza abogó por que las ayudas asociadas también toquen a la aceituna, al olivar de pendiente, al trigo duro, a la uva pasa y a la flor cortada.

Más allá de eso, José González dijo que hay cuestiones que se negociaron en Europa con el consenso del Gobierno español que no han tenido en cuenta las «expectativas gallegas». Como ejemplo, aludió a que se fijara un límite de ayudas directas por granja de 100.000 euros, cuando la propuesta de las comunidades del eje cantábrico era de 60.000 paara favorecer a esas explotaciones familiares que cumplen con las directrices verdes de la UE. Por eso pidió que «ahora (aludiendo a la redacción del Plan Estratégico para la PAC) se concrete un mayor apoyo a las explotaciones del norte peninsular».

Y reiteró no estar «satisfecho» con los resultados de la primera negociación de la PAC porque «han de adecuarse a las especificidades de cada territorio», del mismo modo que le parecen «moi poucos» los 1.051 millones de euros que le corresponden al Ministerio de Agricultura del Fondo de Resilencia y Recuperación.

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