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Comercialización: la materia pendiente del pan, el queso y la patata de Galicia

carmo lópez REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS AGRO

Productores, distribución y Administración cuentan cómo afecta la pandemia

06 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

No hay duda de que cuando se habla de pan, quesos o patatas, los productores de Galicia no tienen nada que envidiar a nadie. Su calidad está más que probada. Quien los degustó, lo sabe. Y más aquellos productos amparados bajo la sombra de Indicaciones Xeográficas Protexidas (IXP) como Arzúa-Ulloa, Tetilla, San Simón da Costa u O Cebreiro, en el caso del queso; Pataca de Galicia y Pan de Galicia, la última de las IXP a la que ha dado el visto bueno Bruselas. Todos esos productos tienen sobresaliente o matrícula cuando se habla de calidad, pero a la hora de la comercialización o la exportación necesitan mejorar porque su potencial, de sobra probado durante la pandemia, está todavía a medio explotar. De ello hablaron el director de la Axencia Galega de Calidade Alimentaria (Agacal), José Luis Cabarcos; el director de compras de Vegalsa-Eroski, Jorge Eiroa; la gerente de Gallega de Patatas, Gloria Fernández; el presidente de la cooperativa Cobideza, Román Santalla, y el gerente de Panadería Da Cunha, Manuel Da Cunha, durante una mesa redonda organizada por Velgasa-Eroski y que fue retransmitida a través de la web de La Voz de Galicia.

Efectos desiguales

El foro comenzó hablando del comportamiento que están teniendo en el mercado estos productos durante los meses que dura ya la pandemia. En este sentido, Eiroa explicó que mientras que la comercialización del queso y la patata aumentó en el supermercado porque la gente cocina más, el pan no ha experimentó ese crecimiento. Más allá de que el hecho de que disponer de más tiempo haya llevado a algunas familias a hornear su pan, las pistas de por qué un producto tan popular no continuó la estela del queso o las patatas las dio Manuel Da Cunha: «Mentras que polo xeral nas épocas de bonanza económica a xente consume máis empanada e biscoito e en tempos peores bótase ao pan, o que pasou agora é que o peche da hostalería fai que se desperdicie menos pan porque as familias aprovéitano máis. Por iso o consumo é menor». E invitó a los panaderos a cambiar la mentalidad, «a facer un bo pan e aguantar», dijo.

ANGEL MANSO

Porque el buen hacer, la buena materia prima, las técnicas artesanales o la innovación son los flotadores que permiten emerger a los productos gallegos en un mar azotado por inclemencias como el covid y en el que compiten cada vez más número de referencias. También es la agarradera para crecer en el mercado español e internacional. «Unha das cousas que provocou toda esta pandemia é que, ao ter máis tempo, os consumidores pasan máis rato na compra e miran máis o que botan no carro», explicó Román Santalla. También dio datos: «O consumo de leite aumentou en España nun 20%, e tamén o do queixo, aínda que aí temos aínda moito que crecer porque, mentres en Europa a media de consumo de queixo per cápita está en 17,5 quilos, en España estaba en 7,5 e agora incrementouse ata os 9». Santalla también hizo hincapié en el hecho de que «importamos 300.000 toneladas de queixo, o que implica tres millóns de toneladas de leite. Temos que reconquistar o mercado interno, unha produción que copan Holanda, Francia e Alemaña. Temos bo queixo porque temos boa materia prima e temos no mercado español un gran nicho de oportunidade». En este sentido, añadió que hay que tener vocación exportadora y pararse a ver qué nuevos alimentos quiere el consumidor.

Es ahí donde parece que lo que falla es la comercialización y también el saber adaptarse mejor a la demanda de los consumidores: «Outra oportunidade que temos é abrirnos tamén ao ecolóxico», añadió el responsable de Cobideza. No olvidó recordar la importancia de ir de la mano de la distribución en esa ruta en la que también juega un papel fundamental el apoyo de la Administración.

Un ejemplo de ese trabajo conjunto es la experiencia llevada a cabo con Mercaproximidade, una iniciativa en la que Vegalsa-Eroski jugó también un importante papel como una de las empresas de distribución colaboradoras. Entre otras cosas, por ejemplo, arriesgaron con la comercialización de una variedad de patata, la agria, que acaba de entrar en la IXP, una modalidad a la que su consumidor no estaba acostumbrado al ir mucha de esta producción de A Limia para la industria.

La diferencia

La responsable de Gallega de Patatas, que comercializa tanto tubérculo con IXP como sin ella, recordó cómo, en su caso, el uso de procesos artesanales como la recolección manual o la realización de analíticas de la tierra les imprime ese punto de calidad que busca ahora el consumidor. «Estamos dispostos a medrar, pero a diferenza do queixo somos moitos produtores e moitos almacenistas», dijo.

En el caso del pan, Da Cunha cree que la IXP dará un fuerte impulso a la comercialización y no deja a un lado el pan ecológico, una variedad que ya prepara. «Estamos botando a andar a IXP. Ten que chegar ás panaderías as vantaxes que ten producir baixo este selo. Entón, cando os panadeiros o poñan, terá que haber máis produtores e máis muíños...», dijo.

Más allá de todo esto, lo que tienen claro todos los ponentes es que Galicia tiene un rico sector agroindustrial todavía a medio explotar. Ahí juega un papel fundamental la distribución. Desde Agacal también quieren echar una mano: «A misión de Agacal non é outra que apoiar os distintos sectores cunha base de calidade diferenciada para obter os mellores produtos», apuntó José Luis Cabarcos. De ahí destacó la importancia de promover Galicia Calidade como «unha marca paraugas no ámbito nacional e internacional». También habló de desarrollar un modelo de transferencia y formación para productores e industria y, desde luego, la promoción de productos, que el consumidor conozca la calidad de lo que tiene y que lo tiene cerca.