¿Y si la hierba se convirtiese en gasoil, como ya ocurre en Alemania?

El consumo de biogás y de biometano está extendido en zonas de Europa

La hierba de espacios públicos (en  la imagen, mediana de la avenida de Madrid, en Lugo) es materia prima que puede usarse para la obtención de biogás o de biometano
La hierba de espacios públicos (en la imagen, mediana de la avenida de Madrid, en Lugo) es materia prima que puede usarse para la obtención de biogás o de biometano

LUGO / LA VOZ

¿Sobra hierba en Europa? Si la pregunta resulta extraña, hay que tener presente —como apunta Rosa Mosquera, profesora de Produción Vexetal de la Escola Politécnica Superior (EPS) del campus de Lugo— que lugares como Alemania, Dinamarca o Polonia tienen excedentes. Un terreno que en España da al año diez toneladas de esa materia ofrece un rendimiento notablemente inferior al que se puede conseguir en la misma superficie de países como los mencionados.

El clima, sin períodos secos que hay en España, y la presencia de hierba en zonas de biodiversidad ayudan a explicar esa situación, dice Mosquera. En Galicia, con abundancia de explotaciones ganaderas, también abunda la hierba. La que no se utiliza a veces se tritura y acaba en el suelo, en donde funciona como fertilizante. No obstante, pueden darse otros usos, como destaca Rosa Mosquera. ¿Se imagina alguien que la calefacción de una casa o el motor de un coche funcionen con sustancias obtenidas a partir de la hierba? Es posible y países como Alemania ya lo hacen, dice la profesora.

Inicio

La hierba, en depósitos.

La hierba se coloca en tanques, cuyo tamaño varía según los casos. Es hierba que procede de parques y jardines, de medianas de autopistas o de otros lugares y que no sirve para alimentación del ganado. Hay que evitar temperaturas extremas, muy altas o muy bajas. Una vez dentro de los depósitos, que pueden ser metálicos o de plástico, empieza a fermentar.

Logro

Aparece el metano.

Al descomponerse, los carbohidratos de la hierba se convierten en metano (CH4), Se trata de energías renovables, porque esos carbohidratos proceden de la fotosíntesis al aire libre. Los tanques se conectarían luego con tuberías de sistema de calefacción y el metano podría utilizarse en calderas alimentadas por gas. En Alemania y en Gran Bretaña ya se dan esos ejemplos, relata Mosquera.

Matices

Tamaños variables.

Hay depósitos de siete o de 20 toneladas pero también, por ejemplo, de 8.000 o de 40.000.

Ubicación

Presencia en zonas rurales.

En países como Alemania, ya se empezaron a instalar estos depósitos hace unos 20 años. Entonces, detalla la citada profesora del campus lucense, ya se garantizaba un precio mínimo para esa energía durante años.

Otro producto

El biometano, otra consecuencia.

Con la presencia de bacterias y de microorganismos, la hierba puede transformarse en biometano. Pueden alternar los dos sistemas en una misma explotación, y solo se necesita disponer de depósitos independientes. El uso de los dos materiales es también diverso: el biogás se destina a calefacción; el biometano, a motores de coches.

Costes

Precios variables para la instalación y vigilancia.

El precio de un depósito depende del volumen. Uno de tamaño más o menos mediano puede costar unos 150.000 euros, explica Mosquera. Esas instalaciones están sometidas a vigilancia, aunque no sería algo particularmente novedoso en una explotación: por ejemplo, los modernos sistemas de ordeño de una granja se someten a supervisiones técnicas.

Comercialización

A la red general.

En países como Alemania, la energía producida de este modo va a la red general. Es, afirma Mosquera, lo mismo que ocurre en España con la energía procedente de parques eólicos, que también se incorpora a la red general.

Viabilidad

La unión es conveniente.

Ante la pregunta de si estas producciones pueden llegar a ser viables a corto plazo, Mosquera reconoce la influencia de la ley de la oferta y la demanda, aunque también recuerda que hay un horizonte, el año 2050, de emisiones cero en Europa. De todos modos, asegura que es una iniciativa en la que conviene la unión de varios productores. «Un ganadero por sí solo no puede», explica. Además, estos nuevos usos no pasan inadvertidos en debates de instituciones: así, Rosa Mosquera interviene estos días, por vía telemática, en la Semana Verde de la Unión Europea, un foro que analiza cuestiones de carácter ambiental.

Comparación

Alemania y España, los dos extremos.

Según la publicación Retema (Revista técnica de medio ambiente), que cita datos del 2018, el país de Europa con mayor producción de biometano es Alemania; a continuación aparecen el Reino Unido, los Países Bajos, Dinamarca, Suecia y Francia. Según el portal energias-renovables.com, Alemania, también con datos del 2018, es el país con más plantas de biometano (232), muy por delante de Francia (131) y del Reino Unido (80). España, en cambio, solo tiene dos.

El uso del biometano en vehículos está extendido en Alemania hasta el punto de que en ciudades como Augsburgo (casi 300.000 habitantes) o Dessau (casi 85.000) es el combustible usado en las respectivas flotas de buses urbanos: así se recoge en la publicación www.njvjournal.com, en la que incluso se afirma que unos tres millones de vehículos podrían llegar a emplear ese combustible en Alemania en el año 2030.

De acuerdo con esa publicación, en los últimos años ha aumentado notablemente el número de puntos de venta de biometano para vehículos.

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