Bosques de ribera: un beneficio ambiental que dará dinero a los agricultores

La nueva PAC primará el mantenimiento y el cuidado del entorno de los ríos


Redacción / La Voz

Mantener en buen estado el bosque de ribera traerá consigo ingresos extra para los agricultores gallegos. La nueva arquitectura verde de la PAC primará, dentro de lo que ha venido en llamarse ecoesquemas, el mantenimiento y cuidado de estas franjas de vegetación existentes en los márgenes de los ríos. Se busca, principalmente, que en estas áreas de, al menos cinco metros de separación de los cauces, no se lleve a cabo ningún tipo de cultivo agrícola y, por tanto, tampoco se apliquen fertilizantes ni productos fitosanitarios. También que se recuperen las áreas que puedan estar degradadas con la plantación de especies autóctonas adaptadas a esos lugares.

«Debemos ver o bosque de ribeira, non coma un inconveniente, senón coma unha barreira infranqueable a procesos de degradación, e con ela, perseguir a figura dun agrosistema, que defina as necesidades de conservación, mantemento e restauración das marxes», apunta Eloi Rodríguez Castaño, guardia fluvial de Augas de Galicia, que lleva años concienciando a las granjas sobre la importancia de proteger estos espacios. «Separar as prácticas agrícolas dos ríos e incorporar pequenas actuacións nas marxes dos moi debilitados facilitará a renovación necesaria desta vexetación que por natureza ten asignado, contribuíndo a unha mellora na xestión de avenidas e condicións climáticas eficientes».

Valoraciones que comparten desde el Centro de Investigacións Agrarias de Mabegondo (CIAM) que señalan que esta vegetación de ribera, además de mejorar la calidad de las aguas debido al efecto filtro que ejercen sobre los sedimentos producidos por la erosión, ayuda a regular la temperatura de los cauces que redunda en el aumento de la riqueza piscícola, mejora la biodiversidad aumentando el hábitat de aves, insectos o anfibios y permiten fijar el carbono atmosférico ayudando a combatir el cambio climático.

Concienciación a los agricultores

Tal y como reconocen desde Augas de Galicia, cada vez más agricultores gallegos se conciencian de la importancia de estas áreas y realizan importantes esfuerzos para su conservación, incluso sabiendo que se trata de zonas generalmente muy productivas. «É moi destacable o traballo feito por ducias de granxas que se implicaron activamente no conservación e recuperación de moitos bosques de ribeira», explica Rodríguez Castaño.

Solo en Mazaricos más de una veintena de explotaciones han manifestado su compromiso con el mantenimiento de estos espacios de alto interés ecológico bien separando sus cultivos de los cauces o bien realizando plantaciones de distintas variedades de árboles con el fin de recuperar áreas degradadas.

Dos de ellas son Grille S.C.G. y SAT Vila-Alborés, dos de las mayores granjas gallegas que aglutinan a una cabaña total superior a las 3.000 cabezas y que durante los últimos años han puesto el valor más de tres kilómetros de cauces. «Entendemos que o desenvolvemento do rural pasa por unha actividade agrícola en expansión pero compatible coas boas prácticas agrarias e o cultivo do entorno. Agora mesmo, xunto con outras moitas ganderías comprometidas, intentamos promover mellores actuacións de conservación e integración paisaxística, xa que o manexo da fertilidade dos solos de cultivo está estreitamente relacionado cos bosques de ribeira, no seu grado de resistencia fronte á erosión e á degradación», precisa Eva Vázquez, socia de Vila-Alborés en una apreciación que también comparte Sergio Álvarez, responsable de Grille Sociedad Cooperativa. «Nós somos os máis interesados en preservar o noso entorno rural por iso que temos moi presente o Código galego de boas prácticas agrarias e demais normativas. Así é que dende este ano estamos a respectar como mínimo cinco metros aos cauces fluviais, con calquera práctica agraria, para favorecer a proliferación e colonización da flora autóctona, para que esta exerza de posible filtro, das marxes dos nosos ríos, compartindo colaboración cos gardas de Augas, en canto ao beneficio que isto supón para o ecosistema do río».

Un tercio del presupuesto de la PAC

Aunque se desconoce por el momento la cantidad de dinero que se destinará a subvencionar los incentivos ambientales establecidos como ecoesquemas, distintos colectivos barajan porcentajes que pueden alcanzar el 30% del presupuesto total de la política agraria común para el período 2021-2027. De hecho, se cree que buena parte de las ayudas directas que percibirán los agricultores y ganaderos gallegos procedentes de la nueva PAC estarán vinculadas a la lucha contra el cambio climático y a la puesta en marcha de prácticas de conservación y protección del medioambiente.

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