Las organizaciones agrarias gallegas se movilizan contra el decreto de purines

Entidades de toda la cornisa cantábrica presentan alegaciones conjuntas


Redacción / La Voz

El decreto sobre la fertilización de los suelos que ha publicado el Ministerio de Agricultura ha caído como un jarro de agua fría entre el sector ganadero gallego. Pero no es este el único que se siente perjudicado por una normativa que prevé, entre otras cosas, prohibir los sistemas de plato y abanico para esparcir los purines. Entidades agrarias de Asturias, Cantabria, País Vasco y Navarra también consideran que el texto es un ataque directo a sus explotaciones. Es por ello que las diferentes organizaciones agrarias han comenzado a movilizarse. La Asociación Agraria de Galicia (Asaga), en colaboración con entidades de toda la cornisa cantábrica, ha presentado una serie de alegaciones de forma conjunta. Y Unións Agrarias, por su parte, ha puesto en marcha una recogida de firmas y prepara sus alegaciones.

Asaga explica que la puesta en marcha de esta normativa tendría duras consecuencias para los ganaderos de todo el norte de España. «El sector vacuno de la cornisa cantábrica está conformado por miles de explotaciones, la inmensa mayoría de ellas, de carácter familiar, vinculadas al territorio y con una dimensión fuertemente condicionada por la difícil orografía de las zonas montañosas del norte», asegura el escrito que firma junto con Asaja Asturias, Cantabria, Euskal Nekazarien Batasuna y la unión de agricultores y ganaderos de Navarra. Por eso han decidido presentar una serie de alegaciones al proyecto de decreto, entre las que destacan que el documento orientativo sobre la prevención y reducción de emisiones de amoníaco indica claramente que los medios de aplicación localizada no son adecuados cuando la pendiente es superior al 15 %. Es por ello que reclaman que se incluya esta limitación y se tenga en cuenta que es imposible aplicar de forma localizada purines con un grado de humedad inferior al 88 %, «por la sencilla razón de que no fluyen a través de los tubos colgantes».

Planes de fertilizacion

Otro aspecto a tener en cuenta es que las fuertes pendientes y el gran número de ríos y riachuelos que hay en el territorio limitan las labores relacionadas con el abonado. Sin embargo, considera que los profesionales del campo son cada vez más conscientes de la necesidad de que sus explotaciones sean sostenibles y por eso están de acuerdo con «la necesidad de ir aprobando planes de fertilización individuales en base a las indicaciones de asesorías técnicas y estimamos necesario mejorar tanto nuestras instalaciones como la maquinaria para nuestros trabajos», afirman. Pero también hay que tener en cuenta que estas explotaciones ayudan a mantener el medio rural activo y que, por ello, se debe garantizar su supervivencia.

Teniendo en cuenta todas estas consideraciones, las organizaciones aseguran que este decreto es «gravemente perjudicial para el sector ganadero» y lo califican como «un ataque en plena línea de flotación al sector lácteo en su conjunto». Y es que aseguran que estas medidas podrían conllevar la deslocalización de la producción e impulsar el cierre de las explotaciones en toda la cornisa cantábrica.

Las organizaciones hacen especial hincapié en la imposibilidad para las explotaciones de cumplir con el artículo 11, que prohíbe echar los purines mediante abanicos o cañones. Estos sistemas, añaden, son imposibles de utilizar en la cornisa cantábrica por su orografía, por las características de las fincas y por la humedad existente.

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