Pazo Baión, donde la vendimia no tiene prisa

En este rincón enoturístico por excelencia, la recogida de la uva se hace con especial mimo, recolectando solamente los racimos que tienen un punto óptimo de maduración; la cosecha de este año, dicen en esta bodega, es rica en aromas y en acidez


Ya no quedan uvas que vendimiar en Pazo Baión, la finca que acoge uno de los principales centros de enoturismo de Galicia. Atrás quedan semanas de intenso trabajo para recoger la producción con la que se elaborará uno de los primeros vinos de finca de la denominación de origen Rías Baixas. Ha merecido la pena, explican en Condes de Albarei, la cooperativa cambadesa que gestiona este espacio. «Vai ser unha colleita cunha grande intensidade aromática e cunha acidez lixeiramente máis alta que a anterior», explica Andrea Obenza, la enóloga de esta bodega. La campaña de este año ha estado marcada por la lucha contra el coronavirus y por las estrictas medidas de seguridad que se han puesto en marcha en la bodega y bajo el viñedo para evitar la propagación de la enfermedad. A cambio, las condiciones meteorológicas han acompañado y las altas temperaturas han permitido que la uva llegase a los depósitos en un estado óptimo de maduración y justo antes de que empezasen las lluvias.

La de este año no ha sido una cosecha típica. «Foi un ano moi complicado porque a principios da campaña cada día se daban as condicións para que se producise un ataque de mildeu», cuenta Alberto Barral, director técnico de Condes de Albarei y encargado también de vigilar la evolución del viñedo en Pazo Baión. La suerte fue que los viticultores supieron reaccionar a tiempo, «e fomos capaces de superalo sen que houbese unha porcentaxe importante de agricultores afectados», añade. Llegó entonces un verano muy seco y soleado, que favoreció el desarrollo de la vid, pero que también hizo temer que las plantas acabaran sufriendo estrés hídrico por la falta de agua. Por fortuna, las lluvias de finales de agosto llegaron en el momento justo, cuando más se las necesitaba «e houbo unha rehidratación importante da planta que favoreceu a maduración», asegura. El agua cesó, de nuevo, en el momento adecuado para que pudiera organizarse una vendimia sin prisa y no volvió hasta que toda la producción de esta bodega estuvo ya a salvo. Y, así, a mediados de septiembre, toda la cosecha de Condes de Albarei está ya en los depósitos, «e temos un par deles nos que xa hai viño», asegura Obenza.

Otra de las características de la campaña de este año es que ha sido muy madrugadora. El pasado 5 de septiembre comenzó la recogida de la uva en Pazo Baión, una finca en la que este proceso se hace con especial mimo. «Está formada por parcelas moi heteroxéneas e facemos unha vendima moi escalonada, para recoller só o que está maduro. Incluso temos parado se consideramos que a uva que queda non ten o grao óptimo», explica Barral. Con esta producción se elaboran, si las condiciones de la uva lo permiten, tres vinos distintos: Pazo Baión, Vides de Fontán y Gran a Gran. «O Vides de Fontán facémolo coa uva das parcelas máis altas, que se recollen máis tarde porque buscamos unha maduración máis extrema», cuenta Obenza. Este año no han podido elaborar el Gran a Gran, «porque non houbo as condiciones meteorolóxicas axeitadas», sostiene.

Buena cosecha

A pesar de todos los inconvenientes, la cosecha de este año será excepcional por muchos motivos. «O estado sanitario da uva era óptimo. Puidemos comprobar moi agradecidos os resultados do intenso traballo que fixemos ao longo de todo o ano», asegura Barral. No hubo problemas de mildiu, ni de otras enfermedades al final de la campaña «e a uva estaba completamente sa», sostiene. Tampoco el estrés hídrico dejó huella en la nueva cosecha. «Coas temperaturas tan altas que houbo e a falta de auga a planta estivo parada e tiñamos medo cos aromas», explica Obenza. Por fortuna, «as choivas de finais de agosto rehidrataron a planta e imos ter unha colleita moi aromática, que xa se está deixando ver nos primeiros mostos», afirma la enóloga. La uva ha llegado a la bodega con un buen grado alcohólico y con una acidez más alta que durante la campaña pasada. «A acidez é o que lle dá lonxevidade aos viños de Rías Baixas», cuenta.

mascarillas y grupos burbuja

La vendimia de este año se vio complicada con la puesta en marcha de un sinfín de protocolos de seguridad para evitar el contagio del coronavirus. «Todos os traballadores, de adega e de viñedo, levaban máscaras e organizamos grupos burbulla de vendimadores, que non tivesen contacto entre si por se había algún positivo que non tivésemos que paralizar toda a recollida», asegura Obenza.

Soportar la mascarilla bajo el viñedo todo el día no fue tarea sencilla, «o sábado pasado rozou o insoportable», reconoce la enóloga, «pero a xente respondeu moi ben». A mayores, se tomaba la temperatura a diario a todos los que trabajaban en la recogida de la uva y se instalaron un sinfín de puntos de desinfección, dotados con gel hidroalcohólico. Las medidas surtieron efecto y la vendimia, a pesar del covid-19, transcurrió con tranquilidad. Como debe ser.

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