Los vinos gallegos sortearon mejor de lo esperado la crisis del coronavirus

Los consellos reguladores esperaban una caída de ventas del 30 % que, finalmente, se situó entre el 8 y el 12 %, dependiendo de la denominación de origen


Redacción / La Voz

El confinamiento supuso un gran mazazo para el sector vitícola gallego, que de un día para otro vio como buena parte de sus ventas se desplomaban por culpa del cierre de la hostelería. Sin embargo, el golpe que la pandemia provocó en bodegas y viticultores no ha sido tan terrible como se temía inicialmente. Si en un primer momento se habló de caídas de ventas de en torno al 30 y al 40 % en buena parte de las cinco denominaciones de origen gallegas, lo cierto es que finalmente el sector ha recuperado su actividad y el descenso en la comercialización se ha quedado entre el 8 y el 12 %, dependiendo de la zona.

«Inicialmente nos temíamos que esto iba a ser una debacle», explica Juan Gil, presidente del consello regulador de Rías Baixas. Por fortuna, «el daño no ha sido todo lo esperado», añade. En este consello regulador calculaban durante el confinamiento que estaban vendiendo un 30 % menos que en el ejercicio anterior. A día de hoy, la comparativa muestra que solo se ha vendido un 12,5 % menos. Y hay que tener en cuenta que la cosecha actual es menor en cantidad. La situación es la misma en el resto de denominaciones de origen, aseguró ayer el conselleiro de Medio Rural en funciones, José González. «Partíamos dunha caída de vendas do 30 %, pero está habendo unha recuperación en todas as denominacións galegas», afirmó. Lo atribuye a la temporada estival, donde hubo una recuperación de los consumos, y también a la internacionalización. «Una parte importante de esta tabla de salvación fue la exportación, que siguió funcionando», añadió Gil de Araújo.

En O Ribeiro, analizando los datos de la venta de contraetiquetas, que se utilizan a menudo como un indicador de ventas, concluyen también que la situación no ha sido todo lo mala que se esperaba. «Nas tres semanas de peche total perdemos de vender un millón de botellas, o que significan 5,3 millóns de euros menos», explica su presidente, Juan Manuel Casares. La reapertura de la hostelería reactivó las ventas, añade, «aínda que non do mesmo xeito que se non houbera pasado nada». Una opinión que comparten en Valdeorras. «A recuperación foi boa, que non esperabamos que o mercado se recuperase tan ben», añade su presidente, José Luis García Pando. Ahora solo temen que los rebrotes «volten facer que os mercados caian de novo». En Ribeira Sacra es donde está costando más sortear la crisis, «porque no verán non é cando máis viño vendemos», dice José Manuel Rodríguez, su presidente.

«Estaba claro que os viños galegos non precisaban de destilación ou de vendima en verde, como propuxo o ministerio, precisamos campañas de impulso comercial que nos permitan seguir vendendo, que foi o que reclamou a consellería», concluyó José González.

Quince inspectores controlarán el origen de la uva que llega a las bodegas

M. Alfonso

Medio Rural activa un plan de vigilancia en el que invertirá 180.000 euros

Por segundo año consecutivo, Galicia dispondrá de un plan propio de control de vendimia en las cinco denominaciones de origen, tal y como anunció ayer José González en Rías Baixas. Medio Rural invertirá 180.000 euros en contratar a quince personas, entre inspectores de campo y técnicos de coordinación, para evitar posibles situaciones fraudulentas que se puedan producir y que desvirtúen el sistema general de control de la calidad en los vinos gallegos. Dicho plan se pondrá en marcha en coordinación con los desarrollados por cada uno de los diferentes consellos reguladores.

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