El queso se recupera del covid-19

El confinamiento obligó a algunas queserías a parar su producción y muchas encontraron en las tiendas su único mercado; hoy la situación se está normalizando

El confinamiento obligó a muchas queserías gallegas a paralizar su actividad, a dejar de trabajar porque los pedidos desaparecieron con el cierre de la hostelería y de las pequeñas tiendas especializadas. Pero, tras el susto inicial, muchas consiguieron recuperarse y, a día de hoy, la situación se va normalizando. «No me quejo, pero es cierto que no estamos a los niveles que nos corresponden», explica María Veiga, de Bisqato. A su empresa le falta el turismo, la reactivación del Camino de Santiago y hasta las bodas para poder recuperar el nivel de ventas de antes de la crisis. «Nós estamos arrancando moi ben, xa case estamos normalizados», añade Carlos Reija, de Santo André. Su empresa sobrellevó mejor el confinamiento porque estaba presente en los supermercados.

«Esto nos hizo darnos cuenta de que como no haya ocio y turismo nos vamos al garete», sostiene Germán García, uno de los alma mater de Cortes de Muar. Su quesería trabaja con la hostelería y con tiendas pequeñas y, de buenas a primeras, se quedaron sin un 70 % de las ventas. «Solo se hablaba de los supermercados y nadie iba a las tiendas», lamenta. También dejó de funcionar en parte la exportación y «tenemos miedo a que los países se vuelvan proteccionistas». Ahora, «estamos pendientes de que se abra Madrid, aunque ya nos estamos recuperando», asegura. También en Bisqato empiezan a ver la luz al final del túnel. «Después de Semana Santa empezamos a fabricar, poca cantidad, pero ya no es el ahogo de antes», cuenta María.

A Meixoeira fue otra de la queserías que sobrellevó la situación. «Nós xa facíamos reparto a domicilio e, ao non haber mercados, moita xente nos buscou», cuenta Carlos Malvido, responsable de la firma. Otra cosa fueron los pedidos en las tiendas, donde sí que se notó un descenso. «Si que se notou unha baixada do que vendíamos nas tendas e igual se nos acumulou algo máis de queixo», explica. Otra quesería en la que la crisis no pasó factura fue en Santo André, de O Cebreiro. Reconocen que los pedidos de la hostelería desaparecieron, pero ellos pudieron seguir vendiendo en alimentación. Ya se están recuperando «e xa empezamos a ter pedidos de Madrid e Valencia», concluyen.

El gran papel de las tiendas especializadas, que dieron a conocer los productos

Fueron muchos los productores que trataron de encontrar en las redes un mercado para sus productos. Pero muchas queserías optaron por no seguir este camino. «Nuestros clientes, que son las tiendas y los restaurantes, lo estaban pasando mal y por eso no quisimos vender al cliente final», explican en Bisqato. «No quisimos vender al particular porque para nosotros esto es una cadena entre el ganadero, el quesero y las tiendas. Ellos son nuestros prescriptores», añaden en Cortes e Muar. Y, de hecho, al final fueron esas tiendas las que les echaron una mano para sacar su producto en pleno confinamiento. «Hubo un par de tiendas que reaccionaron muy bien. Hicieron packs y nos ayudaron a sacar mucho producto», cuentan en Bisqato. Ellos tenía un problema especial: el corto período de caducidad de su queso «y en la quesería Vida Láctea hicieron un especial de pasta blanda para ayudarnos», añade. «Las tiendas son fundamentales para nosotros, son las que cuentan como es nuestro producto», concluyen en Cortes de Muar.

Las dificultades de ajustar los próximos stocks ante la incerteza de la actual situación

La llegada del confinamiento cogió a algunas queserías con los almacenes llenos. «Teníamos todo producido para participar en las ferias del queso que se iban a celebrar y para atender los pedidos de Semana Santa, que siempre hay mucha demanda», cuentan en Bisqato. Parte de esa producción, «la donamos al banco de alimentos y, gracias a eso, ahora colaboramos con ellos», explican. Lo mismo sucedió en A Meixoeira, donde la crisis impidió que se pudieran vender todas las existencias. «Antes tiñamos un queixo curado que deixamos de facer porque non tiñamos materia prima e que agora imos volver a facer», cuentan.

En Cortes de Muar, en cambio, están ahora produciendo lo que se consumirá en verano y también el próximo año, con la incerteza de cómo estará la situación y de si habrá el mismo turismo que otros años. «Estamos trabajando pensando que agosto y septiembre van a ser buenos. Vamos a lanzarnos y a pensar que a Galicia va a venir todo el mundo», concluyen.

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