El precio de la madera de eucalipto baja otros dos euros y acumula una caída de cinco desde septiembre

Ence justifica este nuevo descenso por la cotización de la celulosa y el impacto de la pandemia del covid-19

Operarios forestales cortan madera de eucalipto en un monte de Mera, en Ortigueira, en una imagen de archivo
Operarios forestales cortan madera de eucalipto en un monte de Mera, en Ortigueira, en una imagen de archivo

FERROL / LA VOZ

El precio del eucalipto ha bajado otros dos euros por tonelada desde que se declaró la pandemia del covid-19, por lo que acumula una caída de cinco desde septiembre y se sitúa en torno a los 28 euros más IVA para la madera con cáscara. Ence, el principal comprador, justifica esta nueva bajada por el impacto del coronavirus y por el descenso de la cotización de la pasta de papel. «La grave crisis sanitaria tendrá grandes repercusiones y se va a manifestar en muchos sectores asociados, también en el papel de impresión y escritura y otros derivados de la celulosa, aunque los higiénicos y sanitarios han aguantado», apuntan desde la pastera. Reconocen, en todo caso, que «está afectando más duramente al pino y al tablero que al eucalipto y la pasta, pero no están exentos».

En cuanto al precio de la celulosa, «el escenario ya venía siendo muy malo, el peor en muchos años, hundido desde hace ocho meses», subrayan. El primer productor europeo de pasta de papel admite que su situación financiera «es sana, pero el negocio está dando pérdidas todos los meses». «Todo ello —esgrime— nos ha obligado a ajustar el precio de la madera, realizando bajadas que teníamos que haber hecho en diciembre de 2019 por el bajo precio de la celulosa. Ha sido una decisión dura que no nos queda más remedio que tomar para garantizar la sostenibilidad de la actividad de todos en el sector, a medio y largo plazo».

Ence subraya «el gran esfuerzo y los importantes gastos» en que está incurriendo para «conseguir que la cadena de suministro siga funcionando, para que el máximo número de empresas del sector puedan mantener su actividad en condiciones seguras, previniendo cualquier posible contagio [de covid-19]». Explica así la ampliación de la capacidad de los parques externos, «sacrificando eficiencia logística», al tener que desviar madera debido a la necesidad de limitar las entradas a la fábrica de Navia. «Hemos incorporado trabajadores y nos estamos dotando de nuevas tecnologías y procesos como la compra telefónica y la firma por voz para evitar salidas y contagios de propietarios forestales», añade.

La madera como recurso frente a la crisis

Para el mariñano Ramón Reimunde, presidente de Promagal, la federación que aglutina a 25 asociaciones de productores forestales del norte de A Coruña y Lugo, la caída del precio «é o típico abuso da empresa, que pensa nos seus resultados e non en que a xente vai ter que botar man da madeira polo paro e a falta de ingresos. Esa é a consecuencia do covid-19, aínda que se segue traballando, cortando e plantando». «O ano pasado a estas alturas, a madeira con casca estaba a 34,60 euros», recuerda. Juan Luis Casal, tesorero del colectivo de propietarios Terra Rendible, de Narón, se remonta más atrás: «En los años 1986-1988, se vendía a 7.500 pesetas, que serían 45 euros de hoy [...]. Es verdad que el precio de la celulosa bajó, pese al repunte de las primeras semanas del covid, pero vemos que los trabajadores del sector están cobrando lo mismo que en 2013, la mayoría son autónomos y les pagan 13 euros por tonelada». Prevé que el precio se desplome hasta los 25 euros. Pese a todo, constata que en la comarca «se sigue plantando» y talando, aunque, en el caso de los socios de Terra Rendible, «solo los montes menos productivos».

«Detrás de Ence van todas as outras empresas», corrobora Roberto Gabia, presidente de Promace, la entidad de productores de Cedeira, que lleva algún tiempo sin operar con la papelera con sede en Pontevedra. Sobre los precios, vaticina que «veñen para quedarse». La demanda será uno de los factores determinantes, y Ence no prevé incrementos significativos en los próximos meses. «Dependerá, probablemente, de la evolución de la pandemia», sostiene. Aun así, Gabia explica que «se segue cortando, máis ou menos ao mesmo ritmo». Óscar Piñón, maderista ortegano y secretario de Promagal, advierte de que «la vuelta a la actividad normal está siendo lenta», pese a no haber parado en ningún momento la actividad, reconocida como esencial.

Incertidumbre en el sector

El resultado de la encuesta realizada por la Axencia Galega da Industria Forestal (Xera) en el mes de mayo pronostica una reducción del 26 % en la facturación de las empresas forestales en 2020, respecto al año pasado. El 95 % de los agentes consultados advierten del efecto negativo de la crisis del covid-19, aunque el 33 % de las empresas «manterán ou incrementarán [un 7 %] as inversións». En cuanto a las principales preocupaciones, señala «a incertidume e a evolución da demanda futura». Concluye, no obstante, que se trata de un sector «resiliente, capilar, proactivo e con futuro». Eso sí, remarcan desde Xera a raíz de las conclusiones del sondeo, «agora necesita apoio, sobre todo no fomento da demanda interior, para poder axudar a Galicia a aproveitar o Green Deal Europeo».

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