Las ventas de vino gallego cayeron un 40 % por el cierre de la hostelería

El descenso fue brutal, pese a los incrementos registrados en alimentación y online

El sector del vino gallego fue de los primeros en sentir las consecuencias de la crisis sanitaria. A los pocos días de haberse decretado el estado de alarma, las bodegas ya alertaban de que los pedidos había desaparecido, de que el buen ritmo de ventas que estaban manteniendo hasta el momento se había frenado en seco. Ahora, los consellos reguladores han puesto cifras al desastre. Utilizan como indicador el número de contraetiquetas que han vendido a lo largo del último mes y lo comparan con la cantidad registrada durante el mismo período del año pasado. Y aunque la cifra no es definitiva, porque no todo el vino que se embotella sale directamente a los mercados, sirve para dar una idea de la magnitud del desastre. La caída es de entre un 40 y un 50 %, dependiendo de la denominación de origen.

Según los datos facilitados por la Consellería do Medio Rural, la consultora Nielsen establece que el sector del vino con denominación de origen gallego realiza un 60 % de sus ventas a través del canal de la hostelería, cifra que crece hasta el 65 % si hablamos del valor de estas transacciones. Pero estas operaciones quedaron paralizadas de repente cuando bares y restaurantes cerraron sus puertas, no solo en España sino también en buena parte del mundo. Eso provocó que se resintieran, en un primer momento, las ventas nacionales y, un poco después, las exportaciones. «Hubo una caída en el volumen de vino que calificamos, no en todo marzo porque la primera quincena fue muy buena, pero sí en abril», explica Ramón Huidobro, gerente de Rías Baixas. «La caída es por lo menos de entre el 40 y el 50 %», ratifican en Valdeorras. «O descenso no mes de abril é dun 48 % , o que ven supoñendo que vendemos 600.000 contraetiquetas menos», asegura Juan Manuel Casares, presidente del consello regulador de O Ribeiro, quien apunta a que durante el mismo período del año pasado, O Ribeiro vendió 1,1 millones de botellas en restauración. «No último mes embotellamos 170.000 litros, o que pode ser entre un 40 e un 50 % menos», insiste Jose Manuel Rodríguez, presidente de la Ribeira Sacra.

En el lado positivo de la balanza está que las ventas en alimentación y online han detectado un elevado crecimiento. «Es cierto que estamos notando un repunte en alimentación, pero que no compensa lo que está siendo la caída en el canal de hostelería», asegura Huidobro. Rías Baixas, por ejemplo, ha incrementado sus ventas entre un 17 y un 42 % en el sector de la alimentación en las tres últimas semanas de abril respecto al mismo período del pasado año. También ha crecido la venta online en las grandes superficies hasta en un 438 %. Pero Huidobro advierte sobre estas cifras. «Hay que tener cuidado con esos datos. Eran ventas de pocas cantidades y por eso se disparan tanto. Si en el mercado nacional vendemos 19 millones de litros, online puede ser un 1 %. Eso son 19.000 botellas», argumenta. En la misma situación se encuentran otras denominaciones de origen. En Valdeorras las ventas en la alimentación se han incrementado un 40 %, mientras que las online en grandes superficies han crecido hasta un 1.500 %. Y en O Ribeiro, las ventas en alimentación han crecido una media del 25 % y las online en grandes superficies, un 518 % En el lado positivo de la balanza hay que destacar los elevados precios medios que los vinos gallego. Rías Baixas supera los ocho euros por botella, mientras que Valdeorras está en 12.10 euros.

Las pérdidas que toda esta situación puede ocasionar finalmente al sector del vino gallego con denominación de origen van a depender, en buena medida, de lo que pase a partir de ahora. «Dependemos de en que grao se vai mover a hostalería. Por pouco que abran bares e restaurantes, algo máis imos vender», aseguran en O Ribeiro. «Se a actividade se retoma, se abre a hostalería, xa vai haber algo de consumo», añaden en Monterrei.

Los consellos debaten qué hacer con las fiestas del vino

En Galicia existen infinidad de fiestas y certámenes relacionados con el vino. Solo en la Ribeira Sacra, por ejemplo, hay hasta siete certámenes diferentes. La mayoría de ellos han sido suspendidos o aplazados, aunque se está a la espera de ver qué sucede con el de Monforte, que se celebra la segunda semana de julio. La incertidumbre impera también en Valdeorras, cuya celebración tiene lugar a mediados de julio en O Barco. «Organizala é doado pero terían que cambiar moito as cousas para que se puidera facer», explican en el consello regulador, donde reconocen estar a la espera de cómo se desarrollan los acontecimientos para decidir qué hacer con el festejo.

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