El sector primario se perfila como una balsa para emprender tras el coronavirus

Galicia dispone de 512.308 hectáreas de tierra infrautilizada que podrían ser usadas por quienes quieran incorporarse


redacción / la voz

No sabemos todavía cuándo acabará, ni tampoco cuáles serán las consecuencias de esta guerra contra un enemigo invisible que ha cogido al mundo por sorpresa, atacando directamente a una economía sostenida por un mercado cada vez más global. En este contexto de incertidumbre, aún a expensas de ver en qué acaba todo esto, el sector primario se perfila como una balsa a la que agarrarse para empezar de nuevo. Galicia en eso juega con ventaja, al disponer de 512.308 hectáreas de tierra infrautilizada que son susceptibles de ser aprovechadas por quienes quieran incorporarse al campo. «Ocurre tras tódalas crises. Pasou no 2008, cando moitos traballadores da construción viron o campo coma un refuxio. O caso é que agora o medio rural tamén se ve coma un lugar mais seguro pola menor concentración de xente», explica Edelmiro López Iglesias, profesor de Economía Aplicada de la USC.

Con todo, tanto este economista como otros expertos en la materia, llaman a la prudencia y advierten de que emprender en el medio rural no es para todos porque, como dice Edelmiro López, «son actividades moi especializadas que requiren coñecemento».

No solo eso. El responsable de la Asociación Galega de Cooperativas Agrarias (Agaca), Higinio Mougán, explica que «non todo o mundo vale. Pode que a familia non queira vivir aí. Hai que ter en conta de feito que emprender no campo non é como na cidade porque pode que non vexas rendemento ata que pasen varios anos». Pero además recalca que no es lo mismo «pasar estas xornadas de illamento ou unha fin de semana no campo que vivir no e do rural».

Más allá de eso, esta crisis ha marcado un punto de inflexión. Lo observa el director del Centro de Promoción Rural-EFA Fonteboa, Luis García, quien trata de buscar una ventana a la esperanza en medio del caos generado por esta pandemia: «Éramos muy dependientes de la globalización y resulta claro que se está en una crisis muy seria y compleja, pero también invita a valorar las producciones locales, explorándolas como un segmento de oportunidad y fuente de generación de empleo. También el consumidor puede que empiece a cambiar sus hábitos. De no buscar la procedencia de sus alimentos, ahora querrá saber su origen y su proceso de elaboración». Esto no quiere decir, añade, que la búsqueda de trabajo en el campo sea la última alternativa en un contexto de parón en otros sectores. Al contrario, «la sociedad tiene que pensar sobre todo lo que se puede hacer en el sector primario», dice.

Que algo está cambiando, aunque de modo todavía bastante incipiente, lo ve Damián Cambeiro, un joven de 26 años de Mazaricos que trabaja como operario agrícola y que ha visto como buena parte de sus compañeros de generación prefirieron cambiar el campo por la ciudad.

Él, en cambio, ha estudiado dos ciclos de Producción Agropecuaria y se especializó en el manejo de maquinaria pesada. Ahora, durante el estado de alarma, está a pie de campo, «recollendo a herba, pero tamén preparando o terreo para sementar o millo», para que en los supermercados no falte de nada.

¿Habrá retorno?

Y ve como esta temporada son muchos de sus compañeros que se fueron a la capital han regresado al pueblo. Cree que algunos, bastantes, lo han hecho para quedarse: «Non van marchar polo menos de aquí a cinco ou dez anos. Moitos fóronse para traballar na hostalería e ese é un terreo ao que lle vai custar remontar».

Lo que harán al final, no se sabe. Es muy pronto para hacer conjeturas. Pero los que quieran quedarse tienen oportunidades, unas vías de futuro que ya comenzaban a florecer antes de que el coronavirus lo alterara todo.

Para sortear el hándicap que supone la falta de terreno que haga viables, por ejemplo, las explotaciones ganaderas o que permita a aquellos que quieran incorporarse disponer de espacio para desarrollar la actividad, la futura Lei de Recuperación e Posta en Valor da Superficie Agraria de Galicia desarrollada por la Consellería de Medio Rural articula mecanismos para poder acceder y poner en valor muchos de esos terrenos que ahora están infrautilizados. Además, más allá del Banco de Terras, se han puesto en marcha distintos planes piloto para recuperar terreno. Desde las aldeas modelo a la optimización de suelo que no estaba explotado en parcelas de concentración parcelaria: «No 2017, por exemplo, recuperamos cerca de 200 hectáreas de terra en zonas de concentración parcelaria que non se estaban susando no Concello de Cualedro. E moitos propietarios que vivían fóra comentaban só por ver a parcela limpa...», explica el director xeral de Agader, Miguel Pérez Dubois. Pero no solo es cuestión de que estén limpias, también de que produzcan para poder vivir del campo.

«Hai oportunidades, pero hai que ter moi claro o mercado ao que nos diriximos»

El campo gallego es tan basto como su biodiversidad. Y las oportunidades que ofrece van mucho más allá de los sectores que actualmente mueven los ejes del sector primario: la leche, la carne y el forestal. Porque no cabe duda de que hay muchas más cestas en las que poner los huevos. De hecho, Galicia produce mucho menos de lo que consume. Sobre todo en huerta y fruta.

«Hai oportunidades, pero hai que ter moi claro o mercado ao que nos vamos a dirixir coa producción que teñamos», apunta Edelmiro López, quien advierte que aunque ahora existan especialidades como la agricultura ecológica «con moita demanda e, probablemente aínda terá máis, non por abrir unha explotación deste tipo nos vai ir ben. Porque o campo require moita formación e especialización».

Entre el abanico de opciones que abre el campo gallego, más allá de los sectores tradicionales, hay proyectos tan diversos como plantar cáñamo para textil o cosmética o incluso el kiwi, una fruta de la que la comunidad ya es la mayor productora de España: «As plantacións que hai -apunta Mougán- son antigas. Poderían reformarse ou abrir outras modernas porque con dúas ou tres hectáreas pode vivir unha familia». Pero no es la única sugerencia. Desde la castaña a las setas, pasando por las frondosas. Cómo no, el campo es basto.

Newsletter Somosagro

Recibe todas las semanas la información más relevante del sector primario

Votación
7 votos
Comentarios

El sector primario se perfila como una balsa para emprender tras el coronavirus