Patrocinado por

La UE toma al rural gallego como rehén para cortar las ayudas a la PAC

Cristina Porteiro
Cristina Porteiro REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS AGRO

OSCAR CELA

No quiere seguir financiando explotaciones fantasma o subvencionando a magnates

26 feb 2020 . Actualizado a las 20:16 h.

Galicia se queda sin aliados en la batalla por los fondos europeos. Y, lo que es peor, se ha convertido en rehén a manos de sus contendientes. A un lado se despliega el frente de halcones. No quieren seguir destinando ayudas millonarias al Fondo de Cohesión (del que se benefician los países del Este, no Galicia) ni a la PAC (de la que beben el campo francés y el español).

En esa lucha por cercenar las carteras han forzado a sus socios, de forma más o menos deliberada, a retratarse en materia agrícola. A elegir a quién le pasan la factura: a los gigantes agroalimentarios y «agricultores de sofá», que ahora proliferan también en algunos países de Centroeuropa, o a los pequeños negocios familiares del rural, como los gallegos, que viven pendientes del futuro de los fondos destinados al desarrollo rural.

Por ahora son los segundos los que tienen la soga al cuello, con esa propuesta de recorte del 25,1 % en el segundo pilar de la PAC y la intención de que corran a cuenta de esta partida las ayudas para la descarbonización de la industria, un doble recorte que dejaría a Galicia sin un buen pellizco de los 890 millones que venía recibiendo del sobre de 2.771 millones.